¿Hay que leer toda la Biblia antes de hacerse cristiano?

Pregunta
Hermano Ed, le escribo desde Colombia. He estado estudiando la Biblia con mi madre. Ella no es cristiana y escucha con respeto, pero dice que se hará cristiana solamente cuando haya leído toda la Biblia, de principio a fin, y haya aprendido todo lo que pueda aprender.
Le he dicho que nadie llegará a conocer todo lo que contiene la Palabra de Dios. Siempre encontraremos algo más que aprender. No quiero presionarla para que tome una decisión que no entiende, pero tampoco quiero que use una meta imposible para posponer lo que ya sabe que debe hacer.
¿Cuánto necesita entender una persona antes de obedecer el evangelio? ¿Debe leer toda la Biblia antes de ser bautizada? ¿No es la Palabra viva algo que continúa enseñándonos y transformándonos después de convertirnos?
Nota editorial
Esta pregunta puede haber sido editada para mayor claridad.
Respuesta corta
No. Una persona debe entender el evangelio lo suficiente para saber a Quién está obedeciendo y por qué: debe creer que Jesús es el Cristo, arrepentirse, confesar Su nombre y ser bautizada para el perdón de los pecados. No necesita dominar toda la Escritura. En Hechos, las personas obedecieron cuando comprendieron el evangelio y después continuaron aprendiendo. La Palabra viva no es un examen que terminamos antes de entrar; es el alimento que sigue formando al discípulo durante toda la vida.
Tu preocupación es correcta en ambos sentidos. No debemos bautizar a alguien que no sabe lo que está haciendo. Tampoco debemos exigir un conocimiento que los apóstoles nunca exigieron antes de bautizar.
No se necesita saber todo, pero sí entender el evangelio
Una persona no necesita explicar cada profecía, conocer la historia de todos los reyes de Israel ni resolver cada pasaje difícil. Sí necesita comprender las verdades que hacen posible una respuesta responsable.
Debe entender que Dios es santo y que ha pecado contra Él. Debe creer que Jesús es el Cristo, que murió por nuestros pecados y resucitó. Debe comprender que el arrepentimiento exige cambiar de dirección, que al confesar a Cristo reconoce Su autoridad (Rom. 10:9–10) y que en el bautismo recibe lo que Dios promete: perdón y una vida nueva en Cristo (Hech. 2:38).
No se trata de repetir una fórmula sin entenderla. Se trata de conocer al Salvador y responder al evangelio con fe. El conocimiento necesario para comenzar es real, pero no es exhaustivo.
Las conversiones de Hechos no esperaron años de estudio
En Pentecostés, Pedro anunció que Jesús, a Quien habían crucificado, había sido hecho Señor y Cristo. Los oyentes fueron compungidos y preguntaron qué debían hacer. Pedro les mandó arrepentirse y ser bautizados. Quienes recibieron la palabra fueron bautizados, y después perseveraron en la enseñanza de los apóstoles (Hech. 2:36–42).
El orden importa. Primero comprendieron el mensaje necesario para responder. Después del bautismo continuaron aprendiendo.
El etíope estaba leyendo Isaías, pero no entendía a Quién se refería el profeta. Felipe comenzó desde ese pasaje y le anunció a Jesús. Cuando encontraron agua, el hombre pidió ser bautizado (Hech. 8:26–39). No había terminado de estudiar todo Isaías, mucho menos toda la Biblia.
El carcelero de Filipos preguntó qué debía hacer para ser salvo. Pablo y Silas le hablaron la palabra del Señor a él y a su casa. Aquella misma noche lavó sus heridas y fue bautizado con los suyos (Hech. 16:25–34). La urgencia no eliminó la enseñanza; la enseñanza produjo una respuesta sin demora.
David Peterson, al comentar estos relatos, muestra que Lucas une la proclamación acerca de Jesús con arrepentimiento, fe, bautismo y entrada en la comunidad que continúa recibiendo enseñanza.1 El libro de Hechos no presenta el bautismo como premio para quien termina un curso avanzado de Biblia.
Jesús colocó el aprendizaje dentro de la vida de discípulo
Jesús mandó hacer discípulos, bautizarlos y enseñarles a guardar todo lo que Él ordenó (Mat. 28:18–20). Nadie puede aprender a guardar «todo» en una sola conversación. La enseñanza comienza antes del bautismo porque la persona debe saber a Quién obedece. También continúa después porque el nuevo cristiano debe aprender a vivir bajo el señorío de Cristo.
R. T. France observa que la misión de Mateo 28 incluye tanto el acto inicial del bautismo como la enseñanza continua de todo lo mandado por Jesús.2 Separar esas dos cosas causa problemas. Bautizar sin enseñar produce decisiones sin raíz. Exigir que toda la enseñanza termine antes del bautismo hace imposible obedecer el patrón que Jesús dio.
La Palabra viva no es un curso que se termina
Hebreos cita primero la advertencia del Salmo 95 y la presenta como la voz de Dios que todavía dice «hoy» (Heb. 3:7–15). Después declara que la Palabra de Dios es viva, eficaz y capaz de descubrir las intenciones del corazón (Heb. 4:12–13). En ese contexto, no se trata de información antigua que el lector domina y deja atrás, sino de la voz presente de Dios que examina al oyente y exige una respuesta.3 Pedro también dice que nacemos de nuevo por la Palabra viva y permanente, la palabra del evangelio que fue anunciada (1 Pe. 1:22–25).
La Palabra nos lleva a Cristo, pero no deja de trabajar después de la conversión. Continúa corrigiendo nuestras ideas, exponiendo pecados, fortaleciendo la fe y enseñándonos a obedecer. Incluso los cristianos de muchos años vuelven a textos conocidos y descubren aplicaciones que antes no habían visto.
Por eso leer toda la Biblia es una meta excelente, pero no puede convertirse en condición previa para obedecer el evangelio. Nunca terminaremos de aprender todo lo que Dios puede enseñarnos mediante Su Palabra.
¿Cómo saber si tu madre está preparada?
No basta preguntarle si terminó un plan de lectura. Conversa con ella sobre lo que cree.
- ¿Quién cree que es Jesús?
- ¿Entiende por qué necesita perdón?
- ¿Cree que Jesús murió y resucitó?
- ¿Está dispuesta a abandonar el pecado y vivir bajo Su autoridad?
- ¿Entiende lo que Cristo promete y exige en el bautismo?
Estas preguntas no son un examen para avergonzarla. Ayudan a saber si ha comprendido el evangelio o si todavía necesita enseñanza sobre un punto esencial.
Pregúntale también qué piensa que le falta aprender. Tal vez desea actuar con cuidado, y eso merece respeto. Tal vez hay una pregunta concreta que no se ha atrevido a expresar. También es posible que el estudio se haya convertido en una manera de aplazar una decisión difícil. No supongas su motivo; escúchala.
El peligro de una demora respetable
La Biblia honra el estudio cuidadoso, pero también advierte contra endurecer el corazón cuando oímos la voz de Dios. Hebreos repite: «Hoy, si oyen Su voz, no endurezcan sus corazones» (Heb. 3:7–15).
Una persona puede decir «todavía no» de una manera muy respetable. Puede prometer que obedecerá después de leer otro libro, resolver otra pregunta o sentirse completamente preparada. Algunas preguntas necesitan respuesta. Otras se convierten en una barrera que se mueve cada vez que nos acercamos a ella.
Cuando tu madre entienda quién es Cristo, qué hizo por ella y cómo debe responder, no necesita esperar hasta dominar asuntos que podrá estudiar durante el resto de su vida. La fe no exige saberlo todo. Exige confiar y obedecer lo que Dios ya ha revelado con claridad.
Conclusión
Tu madre no debe ser apresurada hacia un bautismo que no comprende. Tampoco debe esperar hasta alcanzar un conocimiento que ningún cristiano posee. Debe entender el evangelio, creer en Cristo, arrepentirse, confesar Su nombre y ser bautizada para el perdón de los pecados.
Después no dejará de estudiar. Comenzará a estudiar como discípula, dentro de la familia de Dios, aprendiendo a guardar todo lo que Jesús mandó. La Palabra que la conduce a Cristo seguirá viva y activa en ella durante toda su vida.
Fuentes bíblicas para revisión
- Mateo 28:18–20
- Hechos 2:36–42; 8:26–39; 16:25–34
- Romanos 10:9–10
- Hebreos 3:7–15; 4:12–13
- 1 Pedro 1:22–25
1. David G. Peterson, The Acts of the Apostles, Pillar New Testament Commentary (Grand Rapids, MI: Eerdmans, 2009), comentarios a Hechos 2:36–42; 8:26–40; 16:25–34. Volver al texto
2. R. T. France, The Gospel of Matthew, New International Commentary on the New Testament (Grand Rapids, MI: Eerdmans, 2007), comentario a Mateo 28:16–20. Volver al texto
3. Gareth Lee Cockerill, The Epistle to the Hebrews, New International Commentary on the New Testament (Grand Rapids, MI: Eerdmans, 2012), comentarios a Hebreos 3:7–4:13. Volver al texto
Obras citadas
Cockerill, Gareth Lee. The Epistle to the Hebrews. New International Commentary on the New Testament. Grand Rapids, MI: Eerdmans, 2012. ISBN 9780802824929. https://www.eerdmans.com/9780802824929/the-epistle-to-the-hebrews/.
France, R. T. The Gospel of Matthew. New International Commentary on the New Testament. Grand Rapids, MI: Eerdmans, 2007. ISBN 9780802825018. https://www.eerdmans.com/9780802825018/the-gospel-of-matthew/.
Peterson, David G. The Acts of the Apostles. Pillar New Testament Commentary. Grand Rapids, MI: Eerdmans, 2009. ISBN 9780802837318. https://www.eerdmans.com/9780802837318/the-acts-of-the-apostles/.
Scripture taken from the Nueva Biblia de las Américas® (NBLA®), Copyright © 2005 by The Lockman Foundation. Used by permission. www.NuevaBiblia.com
