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La iglesia que Cristo compró

16 de octubre de 2026 · Sermón · Bajo el cuidado del Príncipe de los pastores

Serie: Bajo el cuidado del Príncipe de los pastores
Fecha: 15 de octubre de 2026 · PM
Predicador: Ed Rangel
Lugar: Niebla, Chile
Texto principal: Hechos 20:28–32 Versión bíblica: NBLA
Tipo de sermón: Expositivo y doctrinal

Tesis

La iglesia pertenece a Cristo, y Él encargó a ancianos calificados que cuiden Su rebaño bajo la autoridad de Su palabra.

Entrada

Algunas congregaciones llegan a un momento difícil. Tienen hombres que parecen cumplir las condiciones bíblicas. Saben que el Nuevo Testamento habla de ancianos. Sin embargo, cuando llega la hora de establecerlos, aparece el temor.

Alguien piensa: “Si nombramos ancianos, ya no tendremos voz”. Otro siente: “Les estamos entregando la iglesia”. Otro teme que unos pocos hombres vayan a mandar sobre todos.

Pero esa manera de pensar comienza en el lugar equivocado. La iglesia no es nuestra para guardarla ni nuestra para entregarla. Cristo la compró con Su propia sangre. La pregunta no es: “¿Quién de nosotros conservará el control?”. La pregunta es: “¿Cómo quiere Cristo que Su iglesia sea cuidada?”.

Lectura del texto

Hechos 20:28–32

28. Tengan cuidado de sí mismos y de toda la congregación, en medio de la cual el Espíritu Santo les ha hecho obispos para pastorear la iglesia de Dios, la cual Él compró con Su propia sangre.

29. Sé que después de mi partida, vendrán lobos feroces entre ustedes que no perdonarán el rebaño.

30. También de entre ustedes mismos se levantarán algunos hablando cosas perversas para arrastrar a los discípulos tras ellos.

31. Por tanto, estén alerta, recordando que por tres años, de noche y de día, no cesé de amonestar a cada uno con lágrimas.

32. Ahora los encomiendo a Dios y a la palabra de Su gracia, que es poderosa para edificarlos y darles la herencia entre todos los santificados.

I. LA IGLESIA TIENE UN DUEÑO, Y ESE DUEÑO ES CRISTO

A. Pablo la llama “la iglesia de Dios”.

  1. No es la iglesia del predicador.

  2. No es la iglesia de las familias fundadoras.

  3. No es la iglesia de la mayoría.

  4. Tampoco será la iglesia de los ancianos.

B. Cristo pagó el precio más alto.

  1. Hechos 20:28 dice que Él la compró “con Su propia sangre”.

  2. La propiedad no se decide por quién puso más dinero, quién lleva más años, quién habla más fuerte o quién tiene más parientes.

  3. La iglesia pertenece al que murió por ella.

C. Cristo es la Cabeza de la iglesia.

Efesios 1:22–23

22. Y todo lo sometió bajo Sus pies, y a Él lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia,

23. la cual es Su cuerpo, la plenitud de Aquel que lo llena todo en todo.

Colosenses 1:18

18. Él es también la cabeza del cuerpo que es la iglesia. Él es el principio, el primogénito de entre los muertos, a fin de que Él tenga en todo la primacía.

  1. Una cabeza dirige al cuerpo.

  2. Si Cristo es la Cabeza, ningún miembro puede decir: “La iglesia debe funcionar como yo quiero”.

  3. Tampoco un anciano puede decir: “Aquí se hará lo que yo diga”.

  4. Todos debemos preguntar: “¿Qué ha dicho Cristo?”.

D. Establecer ancianos no entrega la iglesia a los hombres.

  1. La iglesia sigue perteneciendo a Cristo antes, durante y después del nombramiento.

  2. Establecer ancianos bíblicos es aceptar el orden del verdadero Dueño.

II. CRISTO DISPUSO QUE EL REBAÑO FUERA PASTOREADO

A. Los mismos hombres son llamados ancianos, obispos y pastores por la función que cumplen.

  1. En Hechos 20:17, Pablo llamó a los ancianos de Éfeso.

Hechos 20:17

17. Desde Mileto mandó mensaje a Éfeso y llamó a los ancianos de la iglesia.

  1. En Hechos 20:28 les dijo que el Espíritu Santo los había hecho obispos.

  2. También les mandó pastorear la iglesia.

  3. No son tres cargos distintos. Son hombres maduros que supervisan y cuidan el rebaño.

B. El cuidado de ancianos no fue una idea nacida de la cultura.

  1. Pablo dijo que el Espíritu Santo los había hecho obispos.

  2. El Espíritu reveló las condiciones que debían cumplir.

  3. Una congregación reconoce esa obra cuando examina a los hombres por la palabra de Dios.

C. El modelo normal incluye santos, obispos y diáconos.

Filipenses 1:1

1. Pablo y Timoteo, siervos de Cristo Jesús: A todos los santos en Cristo Jesús que están en Filipos, incluyendo a los obispos y diáconos.

  1. Los santos no desaparecieron cuando hubo obispos.

  2. Los miembros siguieron siendo discípulos responsables delante de Dios.

  3. Pero ahora tenían hombres reconocidos para velar, enseñar, guiar y proteger.

D. Un anciano bíblico no es dueño, patrón ni caudillo.

  1. Pastorea lo que pertenece a Cristo.

  2. Administra lo que otro le confió.

  3. Sirve bajo una autoridad que no es la suya.

III. EL REBAÑO NECESITA PROTECCIÓN REAL

A. Pablo no habló de peligros imaginarios.

  1. Dijo que vendrían lobos feroces.

  2. Dijo que algunos se levantarían aun desde adentro.

  3. Dijo que intentarían arrastrar discípulos tras ellos.

B. El peligro no siempre llega con apariencia peligrosa.

  1. Puede venir en forma de falsa enseñanza.

  2. Puede venir por medio de un hermano que quiere seguidores.

  3. Puede venir mediante una familia que considera que la congregación le pertenece.

  4. Puede venir por una lucha de control disfrazada de preocupación espiritual.

C. La ausencia de ancianos no elimina el poder humano.

  1. Cuando no hay liderazgo reconocido, alguien suele influir de todos modos.

  2. Puede gobernar el que habla más fuerte, el que controla el dinero o el que amenaza con irse.

  3. Ese poder es más difícil de corregir porque no tiene un encargo definido ni una responsabilidad reconocida.

  4. El orden bíblico saca el liderazgo de las sombras y lo coloca bajo condiciones claras.

D. El cuidado pastoral es personal.

  1. Pablo recordó que amonestó “a cada uno con lágrimas”.

  2. El anciano no solo atiende reuniones y cuentas.

  3. Conoce a las ovejas, ve el peligro, enseña la verdad, busca al débil y llora por las almas.

Juan 10:11–15

11. Yo soy el buen pastor; el buen pastor da Su vida por las ovejas.

12. Pero el que es un asalariado y no un pastor, que no es el dueño de las ovejas, ve venir al lobo, abandona las ovejas y huye, entonces el lobo las arrebata y las dispersa.

13. El asalariado huye porque solo trabaja por el pago y no le importan las ovejas.

14. Yo soy el buen pastor, y conozco Mis ovejas y ellas me conocen,

15. al igual que el Padre me conoce y Yo conozco al Padre, y doy Mi vida por las ovejas.

  1. Jesús es el Buen Pastor y el modelo perfecto.

  2. Los ancianos nunca reemplazan a Jesús.

  3. Su trabajo es reflejar Su cuidado y conducir a las ovejas hacia Él.

IV. LOS ANCIANOS TAMBIÉN ESTÁN BAJO AUTORIDAD

A. Pablo los encomendó a Dios.

  1. No los encomendó a su propia sabiduría.

  2. No les dio permiso para inventar doctrina.

  3. Ellos necesitan depender de Dios tanto como cualquier otro miembro.

B. Pablo los encomendó a la palabra de la gracia de Dios.

  1. La palabra edifica.

  2. La palabra corrige.

  3. La palabra establece los límites del liderazgo.

  4. Si un anciano contradice la palabra, la palabra tiene la última voz.

C. Los ancianos deben cuidarse a sí mismos.

  1. Antes de decir “cuiden el rebaño”, Pablo dijo: “Tengan cuidado de sí mismos”.

  2. Un cargo no hace inmune a nadie contra el orgullo, el pecado o el error.

  3. Un hombre que no acepta corrección no está preparado para cuidar a otros.

D. Ellos darán cuenta al Príncipe de los pastores.

1 Pedro 5:1–4

1. Por tanto, a los ancianos entre ustedes, exhorto yo, anciano como ellos y testigo de los padecimientos de Cristo, y también participante de la gloria que ha de ser revelada:

2. pastoreen el rebaño de Dios entre ustedes, velando por él, no por obligación, sino voluntariamente, como quiere Dios; no por la avaricia del dinero, sino con sincero deseo;

3. tampoco como teniendo señorío sobre los que les han sido confiados, sino demostrando ser ejemplos del rebaño.

4. Y cuando aparezca el Príncipe de los pastores, ustedes recibirán la corona inmarcesible de gloria.

  1. No deben enseñorearse.

  2. Deben ser ejemplos.

  3. El rebaño les fue confiado, no regalado.

  4. Cristo sigue siendo el Príncipe de los pastores.

V. ¿QUÉ DEBEMOS ENTREGAR REALMENTE?

A. No debemos entregar nuestra conciencia a ningún hombre.

  1. Cada cristiano debe conocer la palabra.

  2. Cada cristiano debe obedecer a Dios antes que a los hombres.

B. Sí debemos entregar nuestro deseo de controlar.

  1. Debemos dejar el derecho imaginario de tener la última palabra en todo.

  2. Debemos dejar la costumbre de aceptar dirección solamente cuando coincide con nuestra preferencia.

  3. Debemos dejar el temor que sospecha de todo liderazgo antes de que haya hecho algo malo.

C. Toda la congregación debe someterse a Cristo.

  1. Los ancianos se someten a Cristo al pastorear según Su palabra.

  2. Los miembros se someten a Cristo al reconocer y cooperar con ancianos calificados.

  3. Así nadie gana la iglesia y nadie la pierde. Cristo sigue siendo el Dueño.

Conclusión

El problema principal no es si nos gusta la idea de tener ancianos. El asunto es si aceptamos que la iglesia pertenece a Cristo.

Cristo compró esta iglesia con Su sangre. Cristo es la Cabeza. Cristo conoce los peligros del rebaño. Cristo reveló condiciones para los hombres que deben cuidarlo. Cristo les prohíbe enseñorearse. Cristo manda al rebaño reconocer un cuidado fiel.

Por eso, establecer ancianos calificados no es entregar la iglesia. Es dejar que la iglesia sea cuidada de la manera que su Dueño ordenó.

Invitación

Antes de hablar de nuestra relación con los ancianos, cada uno debe examinar su relación con Cristo. Él compró la iglesia porque entregó Su vida por nuestros pecados. Debemos creer en Él, arrepentirnos, confesarlo como Señor y ser bautizados para el perdón de nuestros pecados.

Romanos 10:9–10

9. Que si confiesas con tu boca a Jesús por Señor, y crees en tu corazón que Dios lo resucitó de entre los muertos, serás salvo.

10. Porque con el corazón se cree para justicia, y con la boca se confiesa para salvación.

Hechos 2:38

38. Entonces Pedro les dijo: «Arrepiéntanse y sean bautizados cada uno de ustedes en el nombre de Jesucristo para perdón de sus pecados, y recibirán el don del Espíritu Santo».

Si todavía no pertenece a Cristo, venga a Él. Si ya es cristiano, pero ha buscado control, ha resistido Su palabra o ha causado división, vuelva al Señor con un corazón humilde. La iglesia es de Cristo. También nosotros debemos ser completamente de Él.

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