No dejemos pendiente lo que falta
Serie: Bajo el cuidado del Príncipe de los pastores
Fecha: 18 de octubre de 2026 · PM
Predicador: Ed Rangel
Lugar: Niebla, Chile
Textos principales: Tito 1:5–9; Hechos 14:21–23
Versión bíblica: NBLA
Tipo de sermón: Expositivo y doctrinal
Tesis
Cuando hombres realmente calificados están presentes, el temor, la costumbre y el deseo de conservar control no deben dejar pendiente el orden que Cristo mandó.
Entrada
Hay cosas que pueden quedar pendientes sin causar mucho daño. Podemos dejar una pared sin pintar o una puerta sin reparar por algunos días. Pero hay asuntos espirituales que no deben quedar pendientes para siempre.
Tito estaba en Creta porque algo faltaba en las congregaciones. Había creyentes, enseñanza y reuniones, pero todavía necesitaban orden. Pablo no le dijo: “Déjalo así, porque cambiar puede causar incomodidad”. Le dijo que pusiera en orden lo que quedaba y designara ancianos.
Una congregación no debe apresurarse y nombrar a hombres sin examinarlos. Pero tampoco debe usar la prudencia como nombre religioso para el miedo. Si los hombres cumplen la palabra, llega el momento de actuar.
Lectura de los textos
Tito 1:5–9
5. Por esta causa te dejé en Creta, para que pusieras en orden lo que queda, y designaras ancianos en cada ciudad como te mandé.
6. Lo designarás, si el anciano es irreprensible, marido de una sola mujer, que tenga hijos creyentes, no acusados de disolución ni de rebeldía.
7. Porque el obispo debe ser irreprensible como administrador de Dios, no obstinado, no iracundo, no dado a la bebida, no pendenciero, no amante de ganancias deshonestas.
8. Antes bien, debe ser hospitalario, amante de lo bueno, prudente, justo, santo, dueño de sí mismo.
9. Debe retener la palabra fiel que es conforme a la enseñanza, para que sea capaz también de exhortar con sana doctrina y refutar a los que contradicen.
Hechos 14:21–23
21. Después de anunciar el evangelio a aquella ciudad y de hacer muchos discípulos, volvieron a Listra, a Iconio y a Antioquía,
22. fortaleciendo los ánimos de los discípulos, exhortándolos a que perseveraran en la fe, y diciendo: «Es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios».
23. Después que les designaron ancianos en cada iglesia, habiendo orado con ayunos, los encomendaron al Señor en quien habían creído.
I. UNA CONGREGACIÓN PUEDE EXISTIR Y TODAVÍA TENER ALGO PENDIENTE
A. Las iglesias de Creta ya existían.
Había cristianos reunidos en distintas ciudades.
Habían oído y obedecido el evangelio.
Sin embargo, Pablo dijo que algo quedaba por poner en orden.
B. La falta de ancianos no significa que una congregación no sea iglesia.
En Hechos 14 primero hubo discípulos.
Después fueron fortalecidos.
Luego se designaron ancianos en cada iglesia.
C. Pero una situación temporal no debe convertirse en una costumbre permanente.
Una iglesia nueva necesita tiempo para desarrollar hombres maduros.
Una iglesia sin hombres calificados debe esperar, enseñar y formar.
Una iglesia con hombres calificados debe preguntarse por qué todavía no los ha reconocido.
D. Estar acostumbrados a algo no demuestra que sea completo.
Podemos acostumbrarnos a decisiones tomadas por todos sobre cada detalle.
Podemos acostumbrarnos a que dos o tres personas influyan sin tener un encargo bíblico.
Podemos acostumbrarnos a aplazar conversaciones difíciles.
La pregunta no es qué nos resulta familiar, sino qué ordenó el Señor.
II. EL ORDEN COMIENZA CON LAS CONDICIONES DE DIOS
A. Pablo no dijo que se nombrara a cualquier hombre disponible.
Dijo: “si el anciano es irreprensible”.
Después enumeró condiciones que abarcan hogar, carácter, dominio propio y doctrina.
B. Las condiciones protegen a la congregación.
Un hombre obstinado puede dividirla.
Un hombre iracundo puede gobernar por temor.
Un hombre avaricioso puede usar la obra para su provecho.
Un hombre que no retiene la palabra puede abrir la puerta al error.
C. Las condiciones también protegen el propósito del ancianato.
El anciano es administrador de Dios.
Administra algo que no le pertenece.
Por eso debe reflejar el carácter de su Dueño.
D. El examen debe tener un final.
No se debe nombrar antes de conocer al hombre.
Pero tampoco se debe examinar sin fin hasta encontrar una excusa.
Si existe una objeción bíblica, debe declararse, comprobarse y tratarse justamente.
Si no existe una descalificación bíblica, la sospecha general no debe detener el mandato de Dios.
III. EL TEMOR NO DEBE GOBERNAR LA DECISIÓN
A. A veces tememos perder nuestra voz.
Pensamos que ya no podremos hablar.
Imaginamos que toda decisión se tomará a escondidas.
Un ancianato bíblico escucha al rebaño, conoce sus necesidades y explica con sabiduría.
Pero escuchar a todos no significa que cada persona tenga poder de veto.
B. A veces tememos que los hombres cambien después de ser nombrados.
Por eso la congregación examina su carácter demostrado, no una promesa.
Por eso debe haber una pluralidad y no un solo hombre.
Por eso los ancianos permanecen bajo la palabra y pueden ser corregidos.
C. A veces una experiencia pasada controla el presente.
Tal vez alguien conoció a un líder abusivo.
Ese dolor merece ser escuchado.
Pero el abuso de un modelo no anula el modelo de Cristo.
La respuesta al mal liderazgo es liderazgo bíblico, no ausencia permanente de liderazgo.
D. A veces el verdadero temor es perder influencia.
Una persona puede decir que protege a la iglesia cuando en realidad protege su lugar.
Una familia puede pensar que sus años de servicio le dan derecho especial.
Un hermano puede querer controlar las finanzas, el edificio o las decisiones.
Cristo no llama a proteger nuestro territorio. Nos llama a buscar el bien de Su rebaño.
IV. EL NOMBRAMIENTO ES UN ACTO ESPIRITUAL Y SOLEMNE
A. En Hechos 14, el nombramiento ocurrió dentro de una obra de formación.
Se anunció el evangelio.
Se hicieron discípulos.
Se fortalecieron sus ánimos.
Se les exhortó a perseverar.
B. La congregación necesita más que administración.
Necesita hombres que fortalezcan la fe.
Necesita hombres que ayuden a perseverar durante tribulaciones.
Necesita hombres que conozcan la sana doctrina.
C. Hubo oración y ayuno.
No fue una elección política.
No fue una competencia entre candidatos.
Fue una decisión tomada con humildad delante de Dios.
D. Los encomendaron al Señor.
No pusieron su confianza final en seres humanos.
Los ancianos, los miembros y la congregación entera continuaron dependiendo del Señor.
El nombramiento no reemplazó la fe en Cristo. Expresó esa fe mediante obediencia.
V. DEBEMOS DISTINGUIR ENTRE UNA OBJECIÓN Y UNA NEGATIVA A SOMETERNOS
A. Una objeción bíblica pregunta si el hombre cumple la palabra.
Presenta hechos, no rumores.
Busca el bien del hombre y de la iglesia.
Acepta un examen justo.
B. Una negativa a someterse comienza con la propia voluntad.
“No quiero que nadie me diga qué hacer”.
“Si no me consultan todo, no cooperaré”.
“Mi familia siempre ha decidido esto”.
“Si nombran a esos hombres, me voy”.
C. La iglesia no debe ignorar una acusación verdadera.
El deseo de avanzar no justifica ocultar pecado.
La paz falsa no debe comprar un nombramiento apresurado.
D. La iglesia tampoco debe someterse a una amenaza.
La amenaza de irse no cambia la palabra de Dios.
El dinero de una persona no compra autoridad.
La propiedad de un edificio no convierte a una familia en dueña del cuerpo de Cristo.
La unidad no significa permitir que una persona gobierne por presión.
VI. CUANDO LOS HOMBRES CUMPLEN, LA CONGREGACIÓN DEBE AVANZAR
A. Reconozcan el trabajo que ya realizan.
1 Tesalonicenses 5:12–13
12. Pero les rogamos hermanos, que reconozcan a los que con diligencia trabajan entre ustedes, y los dirigen en el Señor y los instruyen,
13. y que los tengan en muy alta estima con amor, por causa de su trabajo. Vivan en paz los unos con los otros.
El reconocimiento no comienza con una ceremonia, sino con una vida de trabajo fiel.
El nombramiento hace público y ordenado ese reconocimiento.
B. Ténganlos en alta estima por causa de su trabajo.
No los conviertan en celebridades.
No esperen perfección sobrehumana.
Amen, oren y cooperen con ellos.
C. Permitan que dirijan en el Señor.
No les pidan que tengan responsabilidad sin permitirles cumplirla.
No establezcan ancianos solamente de nombre mientras todas las decisiones siguen en manos de un grupo informal.
No los usen como figura pública mientras otro hermano controla desde atrás.
D. Vivan en paz.
La paz no nace de que todos obtienen su preferencia.
Nace cuando todos se someten al mismo Señor.
Los ancianos sirven humildemente.
Los miembros cooperan fielmente.
VII. LA PREGUNTA QUE QUEDA DELANTE DE NOSOTROS
A. Si no hay hombres calificados, debemos enseñar y esperar.
No debemos fabricar condiciones menores.
Debemos formar hogares fuertes, maestros fieles y hombres maduros.
B. Si hay una descalificación bíblica, debemos hablar con verdad y amor.
No mediante comentarios secretos.
No mediante exageración.
Con hechos, Escritura y un proceso justo.
C. Si los hombres cumplen, debemos identificar qué impide avanzar.
¿Es un mandato de Dios o una costumbre nuestra?
¿Es una condición bíblica o una preferencia personal?
¿Es prudencia o temor?
¿Es preocupación por el rebaño o deseo de conservar control?
D. No debemos llamar paciencia a la desobediencia indefinida.
Tito debía poner en orden lo que faltaba.
Las iglesias de Hechos avanzaron hasta designar ancianos.
Nosotros también debemos completar con fe lo que la palabra enseña.
Conclusión
Durante estas cuatro noches hemos visto que la iglesia pertenece a Cristo, que Dios define el carácter de los ancianos, que la sumisión es real pero no ciega y que el orden de Cristo no debe quedar pendiente cuando hombres calificados están presentes.
El paso siguiente no debe nacer de presión humana. Debe nacer de la palabra, la oración, un examen honesto y la fe. Pero una vez que la palabra habla con claridad, la fe actúa.
No entregamos la iglesia a los ancianos. Encomendamos a los ancianos y a toda la iglesia al Señor. No perdemos autoridad personal, porque nunca fuimos la cabeza. Dejamos el control humano para vivir juntos bajo Cristo.
Invitación
El mismo Señor que ordena Su iglesia llama a cada pecador a entrar en ella mediante el evangelio. Jesús murió, fue sepultado y resucitó. Debemos creer en Él, arrepentirnos, confesar Su nombre y ser bautizados para el perdón de los pecados.
Romanos 10:9–10
9. Que si confiesas con tu boca a Jesús por Señor, y crees en tu corazón que Dios lo resucitó de entre los muertos, serás salvo.
10. Porque con el corazón se cree para justicia, y con la boca se confiesa para salvación.
Hechos 2:38
38. Entonces Pedro les dijo: «Arrepiéntanse y sean bautizados cada uno de ustedes en el nombre de Jesucristo para perdón de sus pecados, y recibirán el don del Espíritu Santo».
Si necesita obedecer el evangelio, hágalo hoy. Si ya es cristiano y el orgullo, el temor o el deseo de controlar le han impedido someterse a Cristo, arrepiéntase. Dejemos que Él ponga en orden nuestra vida y Su congregación.
