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Cuando una reunión comienza a gobernar

16 de octubre de 2026 · Sermón · La autoridad de Cristo en Su iglesia

Texto principal: Hechos 6:1-6; 1 Timoteo 3:1-7; Tito 1:5-9 Serie: La autoridad de Cristo en Su iglesia
Fecha: 13 de octubre de 2026 · PM
Predicador: Ed Rangel
Lugar: Loncoche, Chile
Versión bíblica: Nueva Biblia de las Américas (NBLA)
Tipo de sermón: Expositivo y doctrinal

Tesis

Una congregación puede reunirse para coordinar tareas y buscar consejo, pero solamente Cristo tiene autoridad para establecer el gobierno de Su iglesia.

Entrada

Una costumbre puede comenzar de una manera muy sencilla. Hay una necesidad, algunos hermanos se reúnen, conversan y encuentran una solución. La reunión resulta útil, así que vuelven a reunirse. Con el tiempo, otros comienzan a esperar que ese grupo tome todas las decisiones. Lo que empezó como ayuda se convierte en autoridad. Lo que era una recomendación comienza a sentirse como una orden. Sin que nadie lo haya planeado, una reunión de servicio termina funcionando como el gobierno de la iglesia.

El problema no es que los hermanos conversen. El problema comienza cuando una reunión recibe una autoridad que Cristo nunca le dio. La pregunta no es solamente: «¿Funciona?». La pregunta más importante es: «¿Qué ha establecido el Señor para Su iglesia?».

Introducción

  1. En muchas congregaciones sin ancianos existe una reunión conocida como junta de varones. Puede haber surgido por un deseo sincero de conservar el orden, atender necesidades y permitir que los hermanos participen.
  2. La Biblia no prohíbe que varios hermanos se reúnan para conversar sobre el trabajo de la congregación. Tampoco llama pecado a toda reunión de planificación. Los cristianos necesitan comunicarse, coordinar responsabilidades y buscar consejo sabio.
  3. Sin embargo, el Nuevo Testamento no presenta una junta de varones como un oficio, un cuerpo gobernante o un reemplazo de los ancianos. No la establece por mandamiento, ejemplo apostólico aprobado o inferencia necesaria.
  4. Por eso debemos distinguir entre una reunión que ayuda a la iglesia a servir y un grupo que pretende gobernar a la iglesia. Esa diferencia protege la autoridad de Cristo, respeta el orden revelado y evita que la prudencia humana se convierta en ley.

Lecturas bíblicas principales

Hechos 6:1-6 · NBLA

1. Por aquellos días, al multiplicarse el número de los discípulos, surgió una queja de parte de los judíos helenistas en contra de los judíos nativos, porque sus viudas eran desatendidas en la distribución diaria de los alimentos.

2. Entonces los doce convocaron a la congregación de los discípulos, y dijeron: «No es conveniente que nosotros descuidemos la palabra de Dios para servir mesas.

3. Por tanto, hermanos, escojan de entre ustedes siete hombres de buena reputación, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría, a quienes podamos encargar esta tarea.

4. Y nosotros nos entregaremos a la oración y al ministerio de la palabra».

5. Lo propuesto tuvo la aprobación de toda la congregación, y escogieron a Esteban, un hombre lleno de fe y del Espíritu Santo, y a Felipe, a Prócoro, a Nicanor, a Timón, a Parmenas y a Nicolás, un prosélito de Antioquía.

6. A estos los presentaron ante los apóstoles, y después de orar, pusieron sus manos sobre ellos.

1 Timoteo 3:1-7 · NBLA

1. Palabra fiel es esta: si alguien aspira al cargo de obispo, buena obra desea hacer.

2. Un obispo debe ser, pues, irreprochable, marido de una sola mujer, sobrio, prudente, de conducta decorosa, hospitalario, apto para enseñar,

3. no dado a la bebida, no pendenciero, sino amable, no contencioso, no avaricioso.

4. Que gobierne bien su casa, teniendo a sus hijos sujetos con toda dignidad;

5. (pues si un hombre no sabe cómo gobernar su propia casa, ¿cómo podrá cuidar de la iglesia de Dios?).

6. No debe ser un recién convertido, no sea que se envanezca y caiga en la condenación en que cayó el diablo.

7. Debe gozar también de una buena reputación entre los de afuera de la iglesia, para que no caiga en descrédito y en el lazo del diablo.

Tito 1:5-9 · NBLA

5. Por esta causa te dejé en Creta, para que pusieras en orden lo que queda, y designaras ancianos en cada ciudad como te mandé.

6. Lo designarás, si el anciano es irreprensible, marido de una sola mujer, que tenga hijos creyentes, no acusados de disolución ni de rebeldía.

7. Porque el obispo debe ser irreprensible como administrador de Dios, no obstinado, no iracundo, no dado a la bebida, no pendenciero, no amante de ganancias deshonestas.

8. Antes bien, debe ser hospitalario, amante de lo bueno, prudente, justo, santo, dueño de sí mismo.

9. Debe retener la palabra fiel que es conforme a la enseñanza, para que sea capaz también de exhortar con sana doctrina y refutar a los que contradicen.

I. Cristo ya estableció el orden de Su iglesia

A. Cristo es la única cabeza de la iglesia (Efesios 1:22-23; Colosenses 1:18).

Efesios 1:22-23 · NBLA

22. Y todo lo sometió bajo Sus pies, y a Él lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia,

23. la cual es Su cuerpo, la plenitud de Aquel que lo llena todo en todo.

Colosenses 1:18 · NBLA

18. Él es también la cabeza del cuerpo que es la iglesia. Él es el principio, el primogénito de entre los muertos, a fin de que Él tenga en todo la primacía.

  1. La iglesia no pertenece al predicador, a una familia influyente ni a un grupo de hombres respetados. Cristo la compró con Su sangre y gobierna por medio de Su palabra.
    1. Ningún arreglo local puede ocupar el lugar de la autoridad del Señor.
    2. Una práctica antigua no se convierte en doctrina solamente porque varias generaciones la hayan seguido.
  2. La autoridad espiritual no nace de nuestra experiencia, edad, educación o influencia. Nace de la voluntad revelada de Cristo.
  3. Cuando una congregación pregunta quién debe dirigirla, no debe comenzar con lo que parece más eficiente. Debe comenzar con lo que el Señor ha dicho.

B. Cristo reveló una pluralidad de ancianos calificados en cada congregación.

  1. Pablo y Bernabé designaron ancianos en cada iglesia (Hechos 14:23). Pablo dejó a Tito en Creta para que pusiera ancianos en cada ciudad (Tito 1:5).

Hechos 14:23 · NBLA: Después que les designaron ancianos en cada iglesia, habiendo orado con ayunos, los encomendaron al Señor en quien habían creído.

Tito 1:5 · NBLA: Por esta causa te dejé en Creta, para que pusieras en orden lo que queda, y designaras ancianos en cada ciudad como te mandé.

  1. Los ancianos también son llamados supervisores y reciben la responsabilidad de cuidar el rebaño. Hechos 20:17 y 20:28 aplica estas descripciones al mismo grupo de hombres. Primera de Pedro 5:1-3 les ordena pastorear sin enseñorearse de quienes les han sido confiados.

Hechos 20:17 · NBLA: Desde Mileto mandó mensaje a Éfeso y llamó a los ancianos de la iglesia.

Hechos 20:28 · NBLA: «Tengan cuidado de sí mismos y de toda la congregación, en medio de la cual el Espíritu Santo les ha hecho obispos para pastorear la iglesia de Dios, la cual Él compró con Su propia sangre».

1 Pedro 5:1-3 · NBLA

1. Por tanto, a los ancianos entre ustedes, exhorto yo, anciano como ellos y testigo de los padecimientos de Cristo, y también participante de la gloria que ha de ser revelada:

2. pastoreen el rebaño de Dios entre ustedes, velando por él, no por obligación, sino voluntariamente, como quiere Dios; no por la avaricia del dinero, sino con sincero deseo;

3. tampoco como teniendo señorío sobre los que les han sido confiados, sino demostrando ser ejemplos del rebaño. 3. La pluralidad protege a la iglesia de depender de la voluntad de un solo hombre. Las cualidades de 1 Timoteo 3:1-7 y Tito 1:5-9 protegen a la iglesia de entregar responsabilidad espiritual a hombres que no han demostrado el carácter requerido.

  1. No basta ser varón.
  2. No basta ser mayor de edad.
  3. No basta ser un buen empresario, un miembro antiguo o un hermano de personalidad fuerte.
  4. El modelo revelado es claro: hombres calificados, reconocidos para servir como ancianos dentro de la congregación local, bajo la autoridad del Príncipe de los pastores.

C. Una iglesia sin ancianos sigue estando bajo la autoridad de Cristo.

  1. Las congregaciones del Nuevo Testamento existieron antes de que se designaran ancianos entre ellas. Ese período no las dejó sin cabeza, porque Cristo continuaba siendo su Señor.
  2. La ausencia de ancianos no autoriza a inventar otro oficio. Una necesidad verdadera no produce por sí sola autoridad bíblica.
  3. Una congregación sin ancianos debe procurar la madurez que permita designarlos. Mientras tanto, puede trabajar, enseñar, evangelizar, ayudar a los necesitados y coordinar tareas sin declarar que un grupo no revelado gobierna en lugar de ellos.

II. Ser varón no convierte a nadie en supervisor

A. Una restricción no es lo mismo que una autorización.

  1. Primera de Timoteo 2:11-12 establece límites para la enseñanza y el ejercicio de autoridad de la mujer sobre el hombre. Debemos recibir ese texto con respeto y obediencia.

1 Timoteo 2:11-12 · NBLA

11. Que la mujer aprenda calladamente, con toda obediencia.

12. Yo no permito que la mujer enseñe ni que ejerza autoridad sobre el hombre, sino que permanezca callada. 2. Sin embargo, ese límite no entrega automáticamente autoridad a todo varón. Decir que una mujer no debe ejercer cierta función no demuestra que cualquier hombre pueda ejercerla. 3. El capítulo siguiente no dice: «Si es varón, puede supervisar». Presenta una lista exigente de cualidades espirituales, familiares y morales para quien anhela la función de supervisor (1 Timoteo 3:1-7).

  1. Debe ser irreprochable y prudente.
  2. Debe gobernar bien su casa.
  3. No debe ser un recién convertido.
  4. Debe tener buen testimonio de los de afuera.
  5. El género es una parte de la enseñanza bíblica acerca de los ancianos, pero no es toda la enseñanza. Convertir la masculinidad en la única cualidad reduce lo que el Espíritu Santo reveló.

B. Una junta formada por todos los varones produce preguntas que la Biblia no responde porque nunca estableció ese cuerpo.

  1. ¿Debe participar un joven recién bautizado? ¿Debe votar un adolescente? ¿Tiene la misma responsabilidad un recién convertido que un hermano maduro?
  2. Si algunos hombres quedan fuera, ¿quién decide cuáles pueden participar? ¿Qué cualidades se usan? ¿Quién les entrega autoridad y por cuánto tiempo?
  3. Estas preguntas no tienen una respuesta revelada porque el Nuevo Testamento no creó ese oficio. Cuando tratamos de resolverlas, terminamos redactando reglas para una institución que Cristo no estableció.

C. Una junta formada solamente por algunos varones tampoco resuelve el problema.

  1. A veces una congregación reconoce que no todos los hombres están preparados y permite que solamente algunos tomen decisiones. Pero entonces ha creado un grupo selecto entre la congregación y los ancianos.
  2. El Nuevo Testamento no revela ese nivel intermedio de gobierno. No le da nombre, cualidades, límites, duración ni autoridad.
  3. Los hermanos maduros pueden tener una influencia muy valiosa. Pueden aconsejar, enseñar, investigar un asunto y proponer una solución. Su madurez merece respeto, pero su influencia no debe convertirse en un señorío que la palabra de Dios no les concedió.
    1. El consejo puede ser sabio sin ser ley.
    2. Una recomendación puede ser útil sin convertirse en decreto.
    3. El servicio puede ser necesario sin transformarse en gobierno.

III. Hechos 6 muestra servicio delegado, no un gobierno nuevo

A. La iglesia enfrentó una necesidad real (Hechos 6:1-2).

  1. Las viudas de los judíos helenistas estaban siendo desatendidas en la distribución diaria. No era un asunto imaginario. Había personas vulnerables que necesitaban una respuesta justa.
  2. Los doce no ignoraron la queja. Tampoco abandonaron el ministerio de la palabra para administrar personalmente cada detalle. Reconocieron la necesidad y ayudaron a la congregación a responder con orden.
  3. La existencia de una necesidad práctica exigía servicio, pero no exigía la creación de un nuevo gobierno.

B. La congregación participó en la solución (Hechos 6:3-5).

  1. Los apóstoles indicaron que los hermanos escogieran de entre ellos a siete hombres de buen testimonio, llenos del Espíritu y de sabiduría.
  2. La propuesta agradó a toda la congregación. Los discípulos participaron en la selección, y los apóstoles encomendaron la tarea a los hombres escogidos.
  3. El pasaje no presenta a los siete como una mesa directiva que desde entonces gobernó todos los asuntos de Jerusalén. Recibieron una responsabilidad concreta para atender una necesidad concreta.
    1. Delegar una tarea no crea un oficio universal.
    2. Dar responsabilidad no entrega autoridad sobre toda la iglesia.
    3. La cooperación de la congregación no elimina el liderazgo bíblico.

C. La coordinación puede servir a la iglesia sin sustituir el orden de Cristo.

  1. Una congregación necesita decidir quién abrirá el edificio, quién preparará las clases, quién llevará ayuda a una familia, quién mantendrá los registros y quién atenderá otras labores.
  2. Hermanos capacitados pueden reunirse, investigar posibilidades y presentar una recomendación. También pueden recibir de la congregación una tarea definida.
  3. Todo eso puede hacerse sin afirmar que la reunión tiene autoridad espiritual propia. La diferencia está en cómo se entiende y cómo actúa el grupo.
    1. Un grupo de servicio recibe una tarea.
    2. Un cuerpo gobernante reclama el derecho de decidir por la iglesia.
    3. Una reunión útil permanece responsable ante la palabra de Cristo y ante la congregación.

D. Las hermanas no deben ser tratadas como menores espirituales.

  1. El Nuevo Testamento mantiene las restricciones que Dios ha establecido, pero también presenta a las mujeres como discípulas, obreras, maestras de lo bueno y participantes valiosas en la vida de la iglesia.
  2. Escuchar el conocimiento, la experiencia o la preocupación legítima de una hermana no es designarla anciana ni colocarla en autoridad sobre el hombre.
  3. En Hechos 6, el problema afectaba directamente a viudas de la congregación. Una solución justa no podía nacer de despreciar la voz de quienes conocían el sufrimiento.
  4. Los hermanos que sirven bien no silencian a la congregación. Escuchan con humildad, respetan los límites bíblicos y procuran el bien de todos.

IV. La iglesia debe cumplir su responsabilidad bajo Cristo

A. La disciplina congregacional pertenece a la iglesia (1 Corintios 5:1-13).

1 Corintios 5:1-13 · NBLA

1. En efecto, se oye que entre ustedes hay inmoralidad, y una inmoralidad tal como no existe ni siquiera entre los gentiles, al extremo de que alguien tiene la mujer de su padre.

2. ¡Y ustedes se han vuelto arrogantes en lugar de haberse entristecido, para que el que de entre ustedes ha cometido esta acción fuera expulsado de en medio de ustedes!

3. Pues yo, por mi parte, aunque ausente en cuerpo pero presente en espíritu, como si estuviera presente, ya he juzgado al que cometió tal acción.

4. En el nombre de nuestro Señor Jesús, cuando estén reunidos, y yo con ustedes en espíritu, con el poder de nuestro Señor Jesús,

5. entreguen a ese tal a Satanás para la destrucción de su carne, a fin de que su espíritu sea salvo en el día del Señor Jesús.

6. La jactancia de ustedes no es buena. ¿No saben que un poco de levadura fermenta toda la masa?

7. Limpien la levadura vieja para que sean masa nueva, así como lo son en realidad sin levadura. Porque aun Cristo, nuestra Pascua, ha sido sacrificado.

8. Por tanto, celebremos la fiesta no con la levadura vieja, ni con la levadura de malicia y maldad, sino con panes sin levadura de sinceridad y de verdad.

9. En mi carta les escribí que no anduvieran en compañía de personas inmorales.

10. No me refería a la gente inmoral de este mundo, o a los codiciosos y estafadores, o a los idólatras, porque entonces tendrían ustedes que salirse del mundo.

11. Sino que en efecto les escribí que no anduvieran en compañía de ninguno que, llamándose hermano, es una persona inmoral, o avaro, o idólatra, o difamador, o borracho, o estafador. Con esa persona, ni siquiera coman.

12. Pues ¿por qué he de juzgar yo a los de afuera? ¿No juzgan ustedes a los que están dentro de la iglesia?

13. Pero Dios juzga a los que están fuera. Expulsen al malvado de entre ustedes.

  1. Pablo dirigió sus instrucciones a la congregación en Corinto. Cuando estuvieran reunidos, debían actuar respecto al hermano que persistía en inmoralidad.
  2. Segunda de Corintios 2:6-8 habla del castigo impuesto por la mayoría y de la necesidad de perdonar, consolar y reafirmar amor cuando correspondiera.

2 Corintios 2:6-8 · NBLA

6. Es suficiente para tal persona este castigo que le fue impuesto por la mayoría;

7. así que, por el contrario, ustedes más bien debieran perdonarlo y consolarlo, no sea que en alguna manera este sea abrumado por tanta tristeza.

8. Por lo cual les ruego que reafirmen su amor hacia él.

  1. Una reunión privada puede investigar hechos y hermanos maduros pueden ayudar a resolver preguntas. Pero no debe convertirse en un tribunal secreto que decide por toda la congregación lo que Cristo encargó a la iglesia.
  2. Mateo 18:17 también muestra que un asunto que no se resuelve en los pasos anteriores finalmente se comunica a la iglesia. La congregación no puede obedecer una responsabilidad que nunca se le permite conocer o considerar.

Mateo 18:17 · NBLA: Y si rehúsa escucharlos, dilo a la iglesia; y si también rehúsa escuchar a la iglesia, sea para ti como el gentil y el recaudador de impuestos.

B. Los hermanos espirituales pueden restaurar sin formar una clase gobernante (Gálatas 6:1-2).

Gálatas 6:1-2 · NBLA

1. Hermanos, aun si alguien es sorprendido en alguna falta, ustedes que son espirituales, restáurenlo en un espíritu de mansedumbre, mirándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado.

2. Lleven los unos las cargas de los otros, y cumplan así la ley de Cristo.

  1. Los espirituales deben restaurar con espíritu de mansedumbre a quien ha sido sorprendido en alguna falta. Esa obra requiere madurez, valor y ternura.
  2. Una conversación privada, una visita de cuidado espiritual o una investigación cuidadosa puede proteger a las personas y evitar rumores. La prudencia no exige publicar cada detalle desde el comienzo.
  3. Sin embargo, ayudar a la iglesia a comprender un asunto no significa apropiarse de la decisión que le corresponde. Los hermanos maduros sirven mejor cuando preparan a la congregación para obedecer a Cristo.

C. Los asuntos de fe y los asuntos de juicio deben distinguirse.

  1. En los asuntos de fe, Cristo ya ha decidido. Ninguna mayoría puede cambiar el evangelio, la adoración, la moral o el orden de la iglesia revelados en Su palabra.
  2. En los asuntos de juicio, puede haber varias opciones legítimas. La hora de una reunión, la distribución de una tarea o el método para mantener un edificio requieren prudencia, paciencia y consideración mutua.
  3. Una junta de varones no puede convertir su preferencia en doctrina. Tampoco la congregación debe tratar cada decisión práctica como una batalla por la fe.
  4. La paz no significa que todos obtienen su primera preferencia. Significa que todos buscan el bien de la obra sin competir por el primer lugar.

V. Los hombres maduros deben preparar ancianos, no reemplazarlos

A. Diótrefes muestra el peligro de amar el primer lugar (3 Juan 1:9-10).

3 Juan 1:9-10 · NBLA

9. Escribí algo a la iglesia, pero Diótrefes, a quien le gusta ser el primero entre ellos, no acepta lo que decimos.

10. Por esta razón, si voy, llamaré la atención a las obras que hace, acusándonos injustamente con palabras maliciosas. No satisfecho con esto, él mismo no recibe a los hermanos, se lo prohíbe a los que quieren hacerlo y los expulsa de la iglesia.

  1. Diótrefes quería ser el primero. Rechazó la autoridad apostólica, habló maliciosamente y expulsó de la iglesia a quienes no se sometían a su voluntad.
  2. Ese espíritu puede aparecer aunque nadie lleve el título de anciano. Un hombre puede controlar mediante su personalidad, su dinero, su familia, sus años en la congregación o su dominio de las reuniones.
  3. El problema no se corrige cambiando el nombre de la autoridad. Se corrige sometiendo el corazón y la práctica a Cristo.

B. El predicador no es el jefe de la congregación.

  1. El evangelista predica la palabra, reprende, exhorta y enseña con paciencia (2 Timoteo 4:1-5). Esa labor es indispensable, pero no lo convierte en anciano único ni en dueño de la iglesia.

2 Timoteo 4:1-5 · NBLA

1. En la presencia de Dios y de Cristo Jesús, que ha de juzgar a los vivos y a los muertos, por Su manifestación y por Su reino te encargo solemnemente:

2. Predica la palabra. Insiste a tiempo y fuera de tiempo. Amonesta, reprende, exhorta con mucha paciencia e instrucción.

3. Porque vendrá tiempo cuando no soportarán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oídos, conforme a sus propios deseos, acumularán para sí maestros,

4. y apartarán sus oídos de la verdad, y se volverán a los mitos.

5. Pero tú, sé sobrio en todas las cosas, sufre penalidades, haz el trabajo de un evangelista, cumple tu ministerio. 2. Puede orientar a la congregación por medio de la Escritura y ayudar a formar hombres fieles. No debe reunir poder alrededor de su persona ni decidir todo porque conoce mejor la Biblia. 3. Su autoridad está en la palabra que predica, no en una posición creada por costumbre.

C. La meta debe ser formar hombres que cumplan las cualidades reveladas.

  1. Una iglesia sin ancianos no debe aceptar su situación como un arreglo permanente. Debe enseñar las cualidades, fortalecer los hogares y animar a los hombres a crecer.
  2. Los hombres maduros demuestran su preparación sirviendo, no dominando. Aprenden a escuchar, a enseñar con paciencia, a cuidar personas y a gobernar bien sus propias casas.
  3. La congregación debe mirar más allá de la capacidad para dirigir una reunión. Necesita reconocer carácter probado, dominio propio, hospitalidad, conocimiento de la palabra y amor por las almas.
  4. El objetivo no es llenar cargos con prisa. Es crecer hasta poder reconocer a los hombres que el Espíritu Santo describe.

VI. Casos prácticos para estudiar y conversar

Estos casos no crean una lista de reglas para reemplazar a los ancianos. Ayudan a distinguir entre servir, coordinar, aconsejar y gobernar. En cada situación debemos preguntar qué ha autorizado Cristo, quién debe actuar, qué información necesita la congregación y qué detalles deben mantenerse en reserva para proteger a las personas.

Lecturas complementarias para los casos

Marcos 10:42-45 · NBLA

42. Llamándolos junto a Él, Jesús les dijo: «Ustedes saben que los que son reconocidos como gobernantes de los gentiles se enseñorean de ellos, y que sus grandes ejercen autoridad sobre ellos.

43. Pero entre ustedes no es así, sino que cualquiera de ustedes que desee llegar a ser grande será su servidor,

44. y cualquiera de ustedes que desee ser el primero será siervo de todos.

45. Porque ni aun el Hijo del Hombre vino para ser servido, sino para servir, y para dar Su vida en rescate por muchos».

1 Corintios 4:2 · NBLA

2. Ahora bien, además se requiere de los administradores que cada uno sea hallado fiel.

2 Corintios 8:20-21 · NBLA

20. Teniendo cuidado de que nadie nos desacredite en esta generosa ofrenda administrada por nosotros.

21. Pues nos preocupamos por lo que es honrado, no solo ante los ojos del Señor, sino también ante los ojos de los hombres.

Filipenses 2:3-4 · NBLA

3. No hagan nada por egoísmo o por vanagloria, sino que con actitud humilde cada uno de ustedes considere al otro como más importante que a sí mismo,

4. no buscando cada uno sus propios intereses, sino más bien los intereses de los demás.

Efesios 4:25 · NBLA

25. Por tanto, dejando a un lado la falsedad, hablen verdad cada cual con su prójimo, porque somos miembros los unos de los otros.

1 Timoteo 5:21 · NBLA

21. Te encargo solemnemente en la presencia de Dios y de Cristo Jesús y de Sus ángeles escogidos, que mantengas estos principios sin prejuicios, no haciendo nada con espíritu de parcialidad.

Escenario 1. No hay hombres que cumplan las cualidades de anciano

La congregación necesita pagar cuentas, reparar el local, organizar horarios y atender otras responsabilidades, pero todavía no tiene hombres que cumplan las cualidades de 1 Timoteo 3 y Tito 1.

La falta de ancianos no obliga a crear una junta que funcione como ancianato. La congregación puede reconocer la necesidad, pedir que hermanos responsables reúnan información y encargar tareas concretas a miembros capaces. Quien recibe una tarea administra esa tarea dentro de los límites acordados. No recibe autoridad general sobre la iglesia. Los asuntos importantes de juicio se explican a la congregación con tiempo suficiente para escuchar preguntas y buscar un acuerdo. Mientras tanto, la iglesia enseña las cualidades de los ancianos y ayuda a los hombres a crecer hacia ellas.

Textos para estudiar: Hechos 6:3-5; Hechos 14:23; 1 Timoteo 3:1-7; Tito 1:5-9.

Preguntas para conversar: ¿Qué tareas deben atenderse ahora? ¿Quién puede servir en cada tarea? ¿Qué límites y qué fecha de informe necesita cada encargo?

Escenario 2. Hay pocos varones y algunos son nuevos en la fe

Una congregación pequeña tiene tres o cuatro varones. Uno acaba de ser bautizado y otro todavía no muestra dominio propio ni constancia. Alguien propone que todos formen la junta gobernante porque todos son hombres.

Ser varón no hace a nadie supervisor. El hermano nuevo debe ser recibido, enseñado y animado a servir según su crecimiento, pero no debe recibir autoridad espiritual por falta de otros hombres. Los hermanos de mayor madurez pueden facilitar conversaciones y coordinar labores sin atribuirse un oficio. La congregación debe saber qué se está haciendo y por qué.

Textos para estudiar: 1 Timoteo 3:6; Hebreos 5:12-14; 2 Timoteo 2:2.

Preguntas para conversar: ¿Estamos confundiendo masculinidad con madurez? ¿Cómo podemos formar a estos hermanos sin colocarlos en una responsabilidad para la cual todavía no están preparados?

Escenario 3. Surge una reparación urgente

Una filtración amenaza el sistema eléctrico del local y no hay tiempo para esperar varias semanas. El peligro debe corregirse pronto.

La urgencia permite actuar con prudencia; no crea una autoridad permanente. La congregación puede haber autorizado de antemano a una o dos personas para atender emergencias dentro de un límite económico. Si no existe ese acuerdo, hermanos responsables pueden obtener una solución provisional que proteja a las personas y la propiedad, y luego informar con prontitud qué hicieron, cuánto costó y qué trabajo falta. La excepción no debe convertirse en la manera normal de decidir todos los asuntos.

Textos para estudiar: 1 Corintios 4:2; 1 Corintios 14:40; Filipenses 2:4.

Preguntas para conversar: ¿Qué acción inmediata protege a las personas? ¿Qué gasto puede hacerse sin comprometer a la iglesia más allá de la emergencia? ¿Cuándo se dará el informe?

Escenario 4. Una familia pide ayuda y hay información privada

Una familia fiel solicita ayuda de la congregación. Su necesidad incluye deudas, enfermedad y conflictos familiares que no deben convertirse en tema de conversación pública.

La iglesia puede encargar a dos o tres miembros confiables que confirmen la necesidad y recomienden una respuesta. Deben compartir solamente la información que la congregación necesita para cumplir su responsabilidad. Pueden informar la clase de necesidad, la ayuda propuesta y el uso de los fondos sin divulgar detalles que humillen a la familia. La confidencialidad protege a las personas; no autoriza a un grupo pequeño a controlar sin rendir cuentas el dinero de la iglesia.

Textos para estudiar: Hechos 6:1-6; 1 Timoteo 5:3-16; Proverbios 11:13; 2 Corintios 8:20-21.

Preguntas para conversar: ¿Qué debe saber la congregación para actuar responsablemente? ¿Qué datos pertenecen a la familia? ¿Quién informará el resultado sin exponerla?

Escenario 5. Un asunto de disciplina todavía puede resolverse en privado

Un hermano ha pecado contra otro. Algunos quieren anunciar el caso de inmediato; otros quieren que una reunión privada dicte una decisión final sin informar jamás a la iglesia.

Mateo 18:15-17 comienza con una conversación personal y avanza solamente cuando el hermano no escucha. Gálatas 6:1 llama a los espirituales a restaurar con mansedumbre. Los primeros pasos deben buscar arrepentimiento, verdad y reconciliación sin alimentar rumores. Si el pecado público o la negativa persistente exige acción congregacional, la iglesia recibe la información necesaria para obedecer a Cristo. Un grupo privado puede ayudar a establecer hechos, pero no puede reemplazar a la iglesia en una responsabilidad que el Señor dio a la congregación.

Textos para estudiar: Mateo 18:15-17; Gálatas 6:1-2; 1 Corintios 5:4-5; 2 Corintios 2:6-8.

Preguntas para conversar: ¿Qué paso bíblico corresponde ahora? ¿Quién necesita conocer los hechos? ¿Buscamos restauración o solamente ganar una disputa?

Escenario 6. Hay una acusación de abuso, violencia o conducta delictiva

Una persona informa una posible situación de abuso, violencia o delito. Algunos temen que buscar ayuda externa perjudique el nombre de la congregación.

La primera responsabilidad práctica es proteger a la persona vulnerable y evitar un daño mayor. La congregación no debe encubrir una conducta delictiva ni intentar sustituir a las autoridades que investigan esos hechos. Se preserva la información, se evita el rumor y se informa a las autoridades competentes conforme a la ley. El proceso civil y la responsabilidad espiritual no son idénticos; la iglesia todavía debe actuar según la verdad y la palabra de Cristo. Nadie acusado debe controlar la investigación ni intimidar a quien presenta la preocupación.

Textos para estudiar: Romanos 13:1-4; Efesios 5:11; Proverbios 31:8-9; 1 Timoteo 5:19-21.

Preguntas para conversar: ¿Quién está en peligro? ¿Qué acción inmediata brinda seguridad? ¿Quién debe recibir el informe? ¿Cómo evitaremos tanto el encubrimiento como el juicio basado en rumores?

Escenario 7. Un asunto matrimonial requiere cuidado y límites

Una hermana pide ayuda por graves problemas en su matrimonio. Sería imprudente que un solo varón se reuniera repetidamente y a solas con ella para tratar detalles íntimos.

La ayuda debe protegerla, respetar la verdad y evitar nuevas ocasiones de sospecha o daño. Pueden participar un matrimonio maduro, una hermana mayor de buen testimonio u otros miembros apropiados, según la situación. Cada persona escucha antes de concluir y mantiene en reserva lo que no necesita divulgarse. Si hay pecado que requiere atención congregacional, se informa lo necesario en el momento debido.

Textos para estudiar: Tito 2:3-5; Gálatas 6:1-2; 1 Timoteo 5:1-2; Proverbios 18:13, 17.

Preguntas para conversar: ¿Quién puede ayudar sin aumentar el riesgo? ¿Qué límites protegen a todos? ¿Qué parte del asunto es pastoral, qué parte requiere acción congregacional y qué parte corresponde a las autoridades civiles?

Escenario 8. Las hermanas se enteran después de que todo fue decidido

Los varones se reúnen, cambian horarios, aprueban gastos y organizan clases. El domingo anuncian decisiones terminadas. Las hermanas nunca recibieron información ni pudieron explicar cómo las afectaría el cambio.

Respetar los límites de 1 Timoteo 2:11-12 no exige mantener a las mujeres sin información. Antes de una decisión importante de juicio, se puede presentar la necesidad a toda la congregación, explicar las opciones y dar tiempo para preguntas. Las hermanas pueden comunicar observaciones, necesidades y conocimiento por medios apropiados. Después, la congregación recibe un informe de lo acordado, las razones y las personas responsables de realizar la tarea. Escuchar a una hermana no la convierte en anciana; ignorarla no convierte a un hombre en líder bíblico.

Textos para estudiar: Hechos 6:2-5; Romanos 16:1-4; Filipenses 4:2-3; 1 Timoteo 2:11-12.

Preguntas para conversar: ¿Quién será afectado por la decisión? ¿Cómo podrá hacer preguntas? ¿Cuándo y cómo recibirá la congregación el informe?

Escenario 9. Una hermana posee el conocimiento técnico necesario

La congregación debe revisar cuentas, un contrato, medidas de seguridad o una obligación legal. Una hermana es la persona con mayor experiencia profesional en ese campo.

La congregación puede pedirle información, análisis y consejo. Recibir su conocimiento no la designa anciana ni le entrega autoridad espiritual sobre los hombres. Puede preparar un informe, responder preguntas en un arreglo apropiado o trabajar con otros miembros encargados del asunto. La decisión debe distinguir los hechos técnicos de la autoridad bíblica y del juicio congregacional.

Textos para estudiar: Hechos 18:24-26; Romanos 16:1-4; Proverbios 15:22; 1 Timoteo 2:11-12.

Preguntas para conversar: ¿Qué hechos conoce esta hermana que la iglesia necesita? ¿Cómo puede compartirlos de una manera que respete el orden bíblico? ¿Estamos rechazando ayuda útil por una aplicación que la Biblia no hace?

Escenario 10. Se propone un gasto grande

El techo necesita reemplazo y la congregación considera una deuda o un uso considerable de sus ahorros. Dos hermanos ya prefieren una empresa y desean aprobar el contrato esa misma noche.

Quienes investigan deben presentar el costo, las alternativas, los riesgos, los fondos disponibles y la razón del gasto. La congregación necesita tiempo razonable para preguntar y considerar las consecuencias. Si recibe a algunos hermanos como encargados del proyecto, debe definir el presupuesto, la obra y la obligación de informar. Investigar precios no autoriza a comprometer a la iglesia sin el acuerdo que ella haya dado.

Textos para estudiar: Lucas 14:28-30; 1 Corintios 4:2; 2 Corintios 8:20-21; Filipenses 2:4.

Preguntas para conversar: ¿La congregación conoce el compromiso completo? ¿Se compararon opciones? ¿Quién podrá firmar o pagar, y dentro de qué límite?

Escenario 11. Se propone usar la tesorería para una obra social

Una organización respetada solicita dinero de la iglesia para un comedor comunitario, una escuela o un programa recreativo. La necesidad parece buena y varios miembros ya apoyan el proyecto de manera personal.

Una necesidad real no autoriza todo medio posible. La congregación debe preguntar qué obra dio Cristo a la iglesia, quién realizará la obra y quién controlará los fondos. El Nuevo Testamento muestra la benevolencia congregacional dirigida a santos necesitados. Los cristianos pueden hacer bien a todos de manera individual según tengan oportunidad, pero no deben trasladar automáticamente cada buena obra personal a la tesorería de la congregación. Tampoco deben entregar la obra de la iglesia a una institución separada.

Textos para estudiar: Hechos 4:32-35; Hechos 11:29-30; 1 Corintios 16:1-4; Gálatas 6:10.

Preguntas para conversar: ¿Actuará la iglesia o cristianos individuales? ¿Qué texto autoriza el uso de la tesorería? ¿Se está usando una ayuda o creando otra organización para hacer la obra?

Escenario 12. Aparece una diferencia doctrinal

Dos grupos sostienen enseñanzas opuestas y proponen resolver el asunto por votación. La opción con más votos sería tratada como doctrina de la congregación.

La mayoría no crea verdad. Los maestros deben abrir la Biblia, presentar los textos en su contexto y permitir preguntas honestas. Si Cristo ya habló, la congregación se somete a Su palabra aunque la enseñanza resulte impopular. Cuando la diferencia pertenece al juicio personal y ambas opciones son lícitas, nadie debe convertir su preferencia en condición de comunión.

Textos para estudiar: Hechos 17:11; 2 Timoteo 3:16-17; Romanos 14:1-4; Efesios 4:1-6.

Preguntas para conversar: ¿El asunto pertenece a la fe revelada o al juicio? ¿Qué texto gobierna? ¿Estamos buscando obedecer a Cristo o contar partidarios?

Escenario 13. La congregación considera sostener a un evangelista

Varios hermanos han conversado con un predicador y desean comenzar a sostenerlo. Otros miembros no conocen la duración, la cantidad ni el trabajo esperado.

La iglesia puede sostener directamente a un evangelista para la predicación del evangelio. Antes de asumir el compromiso, la congregación debe conocer la enseñanza y el carácter del hombre, la cantidad propuesta, la duración y la manera de recibir informes. Los hermanos que hicieron el contacto sirven a la iglesia presentando información; no forman una sociedad misionera ni controlan una obra aparte de la congregación.

Textos para estudiar: Filipenses 4:15-16; 2 Corintios 11:8-9; 3 Juan 5-8.

Preguntas para conversar: ¿Qué sabe la iglesia del hombre y su trabajo? ¿Quién enviará el apoyo? ¿Quién supervisará los fondos? ¿Se mantiene la autonomía de cada congregación?

Escenario 14. Un comité temporal comienza a gobernar

Tres hermanos fueron encargados de reparar el local. Después empezaron a decidir horarios, uso de fondos, maestros y disciplina porque ya estaban acostumbrados a reunirse.

El encargo original tenía una tarea definida. No incluía autoridad sobre otros asuntos. La congregación debe recibir el informe del proyecto, cerrar el encargo cuando termine y tratar cada nueva necesidad según su propia naturaleza. Un grupo temporal no debe prolongarse hasta convertirse en un cuerpo permanente sin nombre bíblico.

Textos para estudiar: Hechos 6:3; 1 Corintios 4:2; 1 Pedro 4:10; 2 Corintios 8:19-21.

Preguntas para conversar: ¿Qué tarea recibió el grupo? ¿Ya la terminó? ¿Qué decisiones tomó fuera de su encargo? ¿Cómo volverá a rendir cuentas?

Escenario 15. Una decisión afecta directamente a las mujeres y a los niños

Los varones consideran cambiar las clases, la entrada al edificio, la atención de los niños o los horarios de reunión. Ninguno ha preguntado a las hermanas que realizan buena parte del trabajo diario relacionado con esas áreas.

Antes de proponer una solución, deben escuchar a quienes conocen la necesidad. Pueden solicitar observaciones por escrito, conversar con las personas involucradas o realizar una reunión informativa donde hermanos responsables expliquen el asunto y reciban preguntas. Después deben comunicar la decisión, sus razones y la manera de revisarla si produce problemas no previstos. La autoridad bíblica nunca necesita ignorancia para protegerse.

Textos para estudiar: Filipenses 2:3-4; Romanos 12:4-8; Hechos 6:1-5; 1 Timoteo 2:11-12.

Preguntas para conversar: ¿A quién afecta esta decisión? ¿A quién debemos escuchar antes de actuar? ¿Cómo sabremos si la solución realmente sirve a la congregación?

Escenario 16. Un hermano decide que él estará a cargo

Un hermano anuncia que la congregación necesita liderazgo y que, desde ese momento, él tomará las decisiones. Puede ser trabajador, generoso y sincero, pero nunca fue reconocido como anciano ni cumple necesariamente las cualidades reveladas.

La necesidad de dirección no permite que un hombre se nombre a sí mismo supervisor. Jesús prohíbe el modelo de dominio que busca ser primero y manda servir. La congregación debe agradecer toda labor legítima, pero rechazar con calma cualquier autoridad que Cristo no concedió. El hermano puede proponer, enseñar y trabajar dentro de los mismos límites que los demás; no puede convertir su iniciativa en un cargo.

Textos para estudiar: Marcos 10:42-45; 3 Juan 9-10; 1 Pedro 5:2-3; 1 Timoteo 3:1-7.

Preguntas para conversar: ¿Quién le dio esa autoridad? ¿Cumple las cualidades bíblicas? ¿Está sirviendo a la congregación o exigiendo que la congregación le sirva?

Escenario 17. Un hermano toma la tesorería como medio de control

El tesorero guarda el dinero, los registros o el acceso bancario. Cuando la congregación no acepta su opinión, se niega a pagar gastos autorizados o a entregar la información financiera.

El tesorero es administrador, no dueño de los fondos. Su encargo exige fidelidad, transparencia y disposición para rendir cuentas. La congregación debe establecer acceso compartido, registros claros y revisiones regulares para que ningún individuo pueda retener la tesorería como rehén. Si el hermano se niega a cumplir su tarea, debe ser reemplazado en esa responsabilidad y exhortado por su conducta.

Textos para estudiar: 1 Corintios 4:2; 2 Corintios 8:20-21; Lucas 16:10-12; 1 Timoteo 6:10.

Preguntas para conversar: ¿A quién pertenecen los fondos? ¿Quién puede revisar las cuentas? ¿Qué procedimiento permite cambiar responsables sin perder acceso al dinero?

Escenario 18. Una familia es dueña del edificio y quiere controlar la iglesia

Una familia permite que la congregación use un edificio de su propiedad. Después exige controlar los horarios, la predicación, la disciplina o el uso de los fondos porque «sin nosotros no tendrían dónde reunirse».

La gratitud por el edificio no entrega el gobierno de la iglesia a sus propietarios. Cristo compró la iglesia con Su sangre; una familia compró una propiedad. Son cosas distintas. Conviene tener por escrito las condiciones de uso, los gastos y el proceso para terminar el acuerdo. Si la familia exige desobediencia o dominio, la congregación debe estar dispuesta a reunirse en otro lugar antes que entregar la autoridad de Cristo.

Textos para estudiar: Hechos 20:28; Santiago 2:1-4; Hebreos 10:24-25; Colosenses 1:18.

Preguntas para conversar: ¿El acuerdo trata del edificio o del gobierno de la iglesia? ¿Qué condiciones fueron aceptadas? ¿Estamos dispuestos a perder comodidad para conservar fidelidad?

Escenario 19. El mayor contribuyente amenaza con dejar de ofrendar

Un miembro da una parte importante del presupuesto. Cuando no obtiene la decisión que desea, amenaza con retirar su ofrenda o marcharse con su familia.

La ofrenda es voluntaria y pertenece al Señor; no compra votos, influencia ni autoridad. La iglesia no debe mostrar parcialidad hacia el rico ni castigar al pobre por dar menos. Se escucha el argumento del hermano como se escucha a los demás, se examina por la Biblia y por los hechos, y se rechaza toda presión económica.

Textos para estudiar: Santiago 2:1-4; 2 Corintios 9:7; 1 Timoteo 6:17-19; Hechos 5:1-4.

Preguntas para conversar: ¿La propuesta es correcta o solamente está financiada por alguien influyente? ¿Cambiaríamos de opinión si otro miembro dijera lo mismo? ¿Estamos confiando en Dios o en un donante?

Escenario 20. El predicador controla el púlpito y la información

El predicador decide quién puede enseñar, qué asuntos conoce la congregación y qué preguntas pueden hacerse. Presenta toda diferencia con él como rebelión contra la palabra de Dios.

El evangelista debe predicar la palabra, pero no es el jefe de la congregación. Su enseñanza puede y debe examinarse. No debe usar el púlpito para proteger su posición, castigar preguntas o impedir que otros hombres fieles sirvan. Su autoridad está en el mensaje inspirado, no en el control de la plataforma.

Textos para estudiar: 2 Timoteo 4:1-5; Hechos 17:11; 2 Corintios 4:5; 1 Pedro 5:2-3.

Preguntas para conversar: ¿Se está defendiendo la Biblia o una posición personal? ¿Puede la congregación examinar lo que se enseña? ¿El predicador está formando obreros o dependientes?

Escenario 21. Una familia numerosa forma un bloque

Varios parientes votan y hablan como una sola unidad. Apoyan a los suyos, excluyen a otros y hacen sentir que ninguna decisión puede tomarse sin el permiso de la familia.

Los lazos familiares no deben reemplazar el juicio espiritual. Cada cristiano responde a Cristo y debe actuar sin parcialidad. Los asuntos deben evaluarse por la verdad, el bien de la congregación y la autoridad bíblica, no por apellido, parentesco o lealtad familiar.

Textos para estudiar: 1 Timoteo 5:21; Santiago 2:1-4; Filipenses 2:3-4; Marcos 3:33-35.

Preguntas para conversar: ¿Defendemos una verdad o a un pariente? ¿Escuchamos con la misma paciencia a quienes no pertenecen a nuestra familia? ¿Qué temor mantiene a otros en silencio?

Escenario 22. Un hermano controla las llaves y las contraseñas

Un solo hermano posee las llaves del local, las contraseñas del banco, el correo, las redes sociales o los archivos. Se niega a compartir acceso porque dice que nadie más es responsable.

Administrar un recurso no significa poseerlo. Las tareas importantes deben tener procedimientos de respaldo, acceso apropiado y entrega ordenada cuando cambia el responsable. Esto protege a la iglesia y también al hermano de sospechas injustas. Negarse a rendir cuentas transforma un servicio en una herramienta de control.

Textos para estudiar: 1 Pedro 4:10; 1 Corintios 4:2; 1 Corintios 14:40; Filipenses 2:3-4.

Preguntas para conversar: ¿Qué ocurriría si el hermano enferma o se muda? ¿Quién tiene acceso legítimo? ¿Cómo se documentará la entrega de cada recurso?

Escenario 23. El tesorero entrega cifras sin comprobantes

El informe financiero contiene solamente un total. No hay recibos, estados bancarios ni una lista comprensible de ingresos y gastos. Quien pregunta es acusado de desconfiar.

La transparencia no es una acusación. Protege al administrador y a la congregación. Los registros deben permitir que otros miembros responsables confirmen lo informado. Las revisiones periódicas, dos personas contando la ofrenda y autorizaciones claras reducen errores y tentaciones.

Textos para estudiar: 2 Corintios 8:20-21; 1 Corintios 4:2; Lucas 16:10; Proverbios 27:23-24.

Preguntas para conversar: ¿Puede otra persona verificar las cifras? ¿Qué documentos faltan? ¿Qué práctica sencilla evitaría que una sola persona controle todo el proceso?

Escenario 24. Un grupo privado anuncia decisiones terminadas

Algunos hermanos se reúnen en una casa. El domingo informan que ya contrataron un servicio, cambiaron un horario o comprometieron fondos. Dicen que consultar a todos sería demasiado lento.

Conversar en privado puede ayudar a investigar, pero no convierte a los presentes en la congregación. Deben presentar la necesidad y la recomendación antes de comprometer a la iglesia, salvo una emergencia definida. Hechos 6 muestra que la propuesta fue comunicada y agradó a toda la congregación.

Textos para estudiar: Hechos 6:2-5; 2 Corintios 8:19; Proverbios 15:22; Filipenses 2:4.

Preguntas para conversar: ¿Quién autorizó el compromiso? ¿La reunión investigó o decidió? ¿Qué información necesita la congregación antes de actuar?

Escenario 25. Un hermano controla mediante rumores e información incompleta

Un hermano cuenta una versión distinta a cada persona. Retiene datos que debilitan su propuesta y presenta toda pregunta como ataque personal.

La iglesia depende de la verdad porque sus miembros pertenecen unos a otros. Antes de decidir, debe escuchar a las personas involucradas y distinguir hechos, suposiciones y opiniones. La primera versión puede parecer convincente hasta que se oye la otra parte. Quien informa debe corregir cualquier dato falso que haya difundido.

Textos para estudiar: Efesios 4:25; Proverbios 18:13, 17; Colosenses 3:9; Santiago 3:14-18.

Preguntas para conversar: ¿Qué hechos pueden confirmarse? ¿Se escuchó a la otra persona? ¿Qué información fue omitida y quién debe corregirla?

Escenario 26. Una donación viene con condiciones de control

Un hermano ofrece una suma grande para construir, imprimir material o sostener a un evangelista, pero exige escoger a los responsables y conservar la última palabra sobre el proyecto.

La iglesia no debe vender influencia. Puede aceptar una ofrenda lícita para una obra autorizada, pero no puede aceptar condiciones que entreguen autoridad espiritual al donante. Si las condiciones no pueden separarse del dinero, es mejor rechazar la donación.

Textos para estudiar: Hechos 8:18-23; 2 Corintios 9:7; 1 Timoteo 6:17-19; Santiago 2:1-4.

Preguntas para conversar: ¿La condición ayuda a administrar o compra control? ¿Aceptaríamos la misma condición de cualquier miembro? ¿Podemos realizar la obra sin entregar autoridad?

Escenario 27. Un hermano amenaza con dividir la congregación

Cuando no obtiene lo que desea, un hermano dice que se llevará a varias familias y comenzará otra congregación. Usa el temor a la división para imponer su preferencia.

La paz no se compra obedeciendo amenazas. La congregación debe distinguir si existe una verdad bíblica que exige corrección o una preferencia personal usada como arma. Se amonesta con paciencia al hombre divisivo, se rechaza la formación de partidos y se continúa buscando unidad en la verdad.

Textos para estudiar: 1 Corintios 1:10-13; Tito 3:10-11; Romanos 16:17-18; Filipenses 2:1-4.

Preguntas para conversar: ¿Qué enseñanza bíblica está en juego? ¿Quién está reuniendo seguidores alrededor de una persona? ¿Estamos cediendo por convicción o por miedo?

Escenario 28. Alguien usa bienes personales para castigar a la iglesia

Un miembro prestó sillas, equipo de sonido, una computadora o un vehículo. Cuando pierde una discusión, retira los bienes sin aviso para interrumpir el trabajo de la congregación.

El propietario conserva sus derechos sobre lo prestado, pero un cristiano no debe usar una promesa o un recurso como arma. Los acuerdos sobre propiedad, mantenimiento y devolución deben quedar definidos desde el principio. La congregación tampoco debe tratar como suyo lo que pertenece a otro. Si la dependencia de un bien crea control, conviene buscar otra solución.

Textos para estudiar: Mateo 5:37; Filipenses 2:4; 1 Corintios 6:7-8; Romanos 12:17-18.

Preguntas para conversar: ¿Qué se prometió? ¿A quién pertenece el bien? ¿Cómo puede terminarse el acuerdo sin manipulación ni injusticia?

Escenario 29. Un hermano se presenta como anciano sin ser reconocido

Un hombre comienza a usar el título de anciano porque tiene edad, experiencia o años en la congregación. No hubo examen de sus cualidades ni reconocimiento de una pluralidad de ancianos.

La edad no es el oficio. La experiencia no sustituye las cualidades. Los ancianos del Nuevo Testamento son hombres calificados que sirven en pluralidad y cuidan el rebaño local. La congregación debe examinar con seriedad a quienes aspiran a esa obra y no permitir que un título personal cree autoridad.

Textos para estudiar: 1 Timoteo 3:1-7; Tito 1:5-9; Hechos 14:23; Hechos 20:28; 1 Pedro 5:1-4.

Preguntas para conversar: ¿Cumple el hombre las cualidades? ¿Dónde está la pluralidad? ¿La congregación lo reconoció por el carácter revelado o él tomó el título?

Escenario 30. Un antiguo predicador o un hermano de otra congregación dirige desde afuera

Un predicador anterior, un familiar influyente o un hermano respetado de otra ciudad llama constantemente para indicar qué debe hacer la congregación. Algunos miembros obedecen porque confían en su experiencia.

El consejo externo puede ser útil, pero no gobierna a la iglesia local. Cada congregación responde a Cristo y debe atender su propio trabajo. Los ancianos, cuando existen, supervisan el rebaño entre ellos, no otras congregaciones. Sin ancianos, la iglesia tampoco debe entregar su responsabilidad a una figura externa.

Textos para estudiar: Hechos 20:28; 1 Pedro 5:2; 2 Corintios 1:24; 1 Corintios 16:13.

Preguntas para conversar: ¿Estamos recibiendo consejo o instrucciones? ¿Quién rendirá cuentas por la decisión? ¿La congregación está creciendo en madurez o dependiendo de una voz externa?

Aplicación

Examinemos nuestras palabras y nuestras prácticas. Si una reunión de hermanos existe para coordinar el trabajo, debe definirse con humildad. No es el gobierno de la iglesia, no legisla para la congregación y no posee autoridad independiente. Puede estudiar una necesidad, buscar información, organizar una tarea y presentar recomendaciones. Debe rendir cuentas, respetar a toda la congregación y mantenerse dentro de los límites de la palabra de Dios.

Los varones debemos preguntarnos si queremos servir o controlar. El deseo de ser escuchado no siempre es amor por la iglesia. A veces es orgullo vestido de preocupación. Si nos molestamos cuando la congregación hace preguntas, si ocultamos información innecesariamente o si tratamos una recomendación como una orden, hemos comenzado a ocupar un lugar que no nos pertenece.

Las hermanas deben ser honradas como discípulas y colaboradoras en el evangelio. Respetar los límites bíblicos no exige ignorar su sabiduría ni sus necesidades. Una congregación sana escucha con respeto, protege a los vulnerables y reconoce el servicio fiel de cada miembro.

Si esta congregación todavía no tiene ancianos, no debe inventar sustitutos ni vivir sin dirección. Debe someterse a Cristo, trabajar unida y preparar hombres que cumplan las cualidades reveladas. La falta presente puede convertirse en una ocasión para crecer hacia el orden que el Señor ha establecido.

Conclusión

  1. Cristo es la cabeza de la iglesia y Su palabra determina su orden.
  2. El Nuevo Testamento revela ancianos calificados y plurales, no una junta de varones como cuerpo gobernante.
  3. Hechos 6 demuestra que la congregación puede delegar tareas sin crear un nuevo gobierno.
  4. Los hermanos maduros pueden aconsejar, investigar, coordinar y servir, pero no deben atribuirse una autoridad que Cristo no les dio.
  5. Una reunión puede ayudar a la iglesia a servir. No puede convertirse en el gobierno que Cristo no estableció.

Invitación

Antes de preguntarnos quién tiene autoridad en una reunión, cada uno debe preguntarse si está sometido a la autoridad de Jesucristo. Él es la cabeza de la iglesia porque también es el Salvador del cuerpo. Murió por nuestros pecados, fue sepultado y resucitó al tercer día.

Si todavía no has obedecido al evangelio, escucha Su palabra, cree que Jesús es el Cristo, arrepiéntete de tus pecados, confiesa tu fe en Él y sé bautizado para el perdón de tus pecados. Entra en Su iglesia para vivir bajo Su gobierno y caminar fielmente con Su pueblo.

Si ya eres cristiano, pero has buscado el primer lugar, has impuesto tu voluntad o has guardado silencio cuando debías servir, arrepiéntete. Cristo no nos llamó a enseñorearnos unos de otros. Nos llamó a llevar las cargas, restaurar con mansedumbre y servir con amor. Entreguemos hoy nuestro orgullo al Señor y volvamos a ocupar el lugar que Él nos ha dado.


Scripture taken from the Nueva Biblia de las Américas® (NBLA®), Copyright © 2005 by The Lockman Foundation. Used by permission. www.NuevaBiblia.com

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