¿Qué corrigió Pablo en 1 Corintios 11?
Texto principal: 1 Corintios 11:17–34
Nota de enfoque: Corregir una interpretación no equivale a atacar a sus defensores. La gratitud hacia todo predicador fiel permanece, pero incluso una enseñanza recibida de hombres respetados debe probarse por su contexto bíblico. La novedad y la antigüedad, por sí solas, no deciden la verdad.
La afirmación
Se dice que Pablo no prohibió la comida común. Solamente corrigió el egoísmo de los ricos, el adelantarse a los pobres y la falta de paciencia. “Esperaos unos a otros” sería entonces una orden para conservar el banquete, pero celebrarlo con igualdad. La frase “si alguno tiene hambre, coma en su casa” significaría que la persona muy hambrienta debía comer algo antes de llegar para no consumir demasiado en el ágape.
Esta explicación no sigue el movimiento del argumento. Pablo no comienza aprobando una comida congregacional. Desde el versículo 17 anuncia que las reuniones estaban produciendo daño. En los versículos 20–22 contrasta la Cena del Señor con la cena propia. En los versículos 23–26 restaura lo recibido del Señor. En los versículos 27–32 exige examen y discernimiento. Finalmente, en los versículos 33–34 resume cómo deben reunirse para comer la Cena y envía el hambre física a la casa.
“No es comer la Cena del Señor”
El versículo 20 no dice: “Están comiendo correctamente la Cena, pero tratan mal a algunos participantes”. Dice que, al reunirse de aquella manera, aquello no era comer la Cena del Señor. El desorden había negado la naturaleza del acto.
El versículo 21 explica por qué: cada uno tomaba por adelantado “su propia cena”. El contraste no es entre una Cena del Señor abundante y otra insuficiente. Es entre lo que pertenece al Señor y lo que cada cual convirtió en suyo.
La división social agravaba el pecado. Unos tenían mucho y otros nada; unos comían sin consideración y otros eran avergonzados. Pero la solución no fue conservar la comida y repartirla mejor. Pablo preguntó: “¿No tenéis casas en que comáis y bebáis?”. La pregunta señala otro ámbito para ese propósito.
Pablo vuelve a la institución
Después de reprenderlos, Pablo no ofrece normas para un comedor. Repite lo que recibió del Señor. La noche en que fue entregado, Cristo tomó el pan y luego la copa. Mandó recordar su cuerpo y su sangre. Cada participación proclama su muerte hasta que venga.
Esa repetición no es una digresión. Es la medida por la cual la práctica de Corinto queda juzgada. Habían dejado que su propia comida dominara una observancia cuyo contenido y propósito no les pertenecían.
La corrección exige volver a la institución, no perfeccionar la innovación.
¿Qué significa “esperaos unos a otros”?
El versículo 33 debe leerse con la palabra “así que”. Pablo está concluyendo todo lo anterior. Los hermanos deben reunirse para el comer que acaba de explicar: la Cena del Señor. Deben participar como un cuerpo, con consideración mutua, no como grupos que convierten el memorial en posesión privada.
“Esperaos unos a otros” no puede anular los versículos 22 y 34. No significa: “Esperen hasta que todos lleguen y después continúen el banquete común”. Significa que deben dejar el individualismo que había destruido la acción común y participar correctamente de la Cena que pertenece al Señor.
Bill H. Reeves observa que este es “el único comer de la iglesia local en asamblea cada primer día de la semana”. El comer social para satisfacer el hambre ya había sido asignado a las casas.
“Si alguno tiene hambre, coma en su casa”
La explicación del “refrigerio previo” añade al texto un propósito que Pablo no expresa. El apóstol no dice que la persona coma un poco en casa para después participar de una comida completa en la reunión. Dice que coma en casa “para que no os reunáis para juicio”.
La distinción es funcional. Si el propósito es saciar el hambre, la casa es el ámbito indicado. Si la iglesia se reúne para la Cena del Señor, los participantes deben discernir el cuerpo, examinarse y recordar a Cristo.
Tampoco se puede usar la palabra “embriaga” para establecer que beber hasta emborracharse era una parte tolerada del acto. Sea que Pablo describa embriaguez literal o exceso, la conducta pertenece a la acusación, no al patrón. La Escritura nunca convierte un pecado relatado en autorización.
El error de convertir el abuso en autoridad
Un pasaje de reprensión puede enseñarnos lo que no debe hacerse, pero no autoriza la conducta reprendida. Nadab y Abiú usaron fuego al acercarse a Dios; eso no autorizó el fuego extraño. Corinto llevó su propia cena a la reunión; eso no autoriza comidas congregacionales.
El error consiste en señalar que había comida y concluir que la iglesia tenía derecho a organizarla. La pregunta correcta es si Pablo la aprobó. Su respuesta es negativa: no los alaba, dice que aquello no es comer la Cena del Señor, pregunta por sus casas y manda comer allí cuando el propósito es satisfacer el hambre.
Respuesta directa
Pablo corrigió más que la impaciencia. Los corintios habían sustituido o corrompido la Cena del Señor con su propia cena, profundizando divisiones y avergonzando al pobre. “Esperaos unos a otros” regula la participación conjunta en la Cena del Señor. “Si alguno tiene hambre, coma en su casa” retira de la reunión el comer destinado a satisfacer el apetito. El capítulo restaura el memorial; no autoriza un ágape congregacional.
Fuentes de consulta
- Bill H. Reeves, Notas sobre 1 Corintios, comentarios sobre 1 Corintios 11:17–34, pp. 113–119.
- Bill H. Reeves, Interrogantes y Respuestas 951: La Cena del Señor y los ágapes, Biblioteca Berea, pp. 2–6.
- Ed Rangel, The Potluck Problem: How 1 Corinthians 11 Condemns the Church Pitch-In, Biblioteca Berea, pp. 1–3.
- Ed Rangel, The Fellowship Hall Fallacy: How 1 Corinthians 11 Forbids What Men Claim It Authorizes, Biblioteca Berea, pp. 1–3.
