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Clase Bíblica El pueblo que el Señor añade

10 de agosto de 2026

Texto: Hechos 2:36–47
Serie: Cristo: nuestro descanso, nuestra unidad y nuestra vida
Fecha: 16 de agosto de 2026
Maestro: Ed Rangel
Lugar: Iglesia de Cristo, Pasadena, Texas
Versión bíblica: Nueva Biblia de las Américas (NBLA)
Tipo de lección: Clase bíblica

Propósito de la lección

Mostrar que la iglesia que Cristo edifica nace del evangelio, recibe a los que obedecen el evangelio y vive como un pueblo dedicado a Cristo.

Objetivos

Al terminar la clase, el oyente podrá:

  1. Explicar por qué la resurrección de Jesús está en el centro del mensaje de Pedro.
  2. Identificar la respuesta que Pedro mandó a quienes reconocieron su pecado.
  3. Describir las prácticas de la primera congregación y aplicarlas a la iglesia actual.

Tesis

El Señor añade a Su iglesia a quienes responden al evangelio, y los forma para vivir juntos bajo Su palabra.

Introduction

  1. Hechos 2 ocurre el día de Pentecostés, después de la muerte, sepultura, resurrección y ascensión de Jesús.
  2. El Espíritu Santo guía a los apóstoles, y Pedro explica que Jesús, a quien muchos rechazaron, es ahora “Señor y Cristo.”
  3. La pregunta de la multitud no es académica: “¿Qué haremos?”
  4. La respuesta de Pedro y la vida que sigue muestran qué es la iglesia de Cristo.

I. El evangelio comienza con la verdad acerca de Jesús (vv. 36–37)

A. Pedro declara quién es Jesús.

  1. Jesús no es solamente un buen maestro ni un ejemplo moral.
    1. Dios lo hizo Señor y Cristo: Él tiene autoridad y es el Salvador prometido.
  2. La resurrección confirma que Dios aprobó a Su Hijo.
    1. La iglesia no descansa sobre una idea humana; descansa sobre el Cristo resucitado.

B. La verdad produjo convicción.

  1. Los oyentes se compungieron de corazón.
    1. Reconocieron que habían pecado contra el Señor.
  2. La convicción bíblica no termina en tristeza.
    1. Lleva a la pregunta correcta: “¿Qué haremos?”

Preguntas para conversar

  1. ¿Por qué es necesario que una persona conozca quién es Jesús antes de responder al evangelio?
  2. ¿Cuál es la diferencia entre sentir tristeza por las consecuencias y arrepentirse delante de Dios?

II. El evangelio exige una respuesta obediente (vv. 38–41)

A. Pedro mandó: “Arrepiéntanse y sean bautizados… para perdón de sus pecados.”

  1. Arrepentirse es cambiar la mente y la dirección delante de Dios.
    1. No es decir solamente “lo siento”; es abandonar el pecado para someterse a Cristo.
  2. El bautismo no aparece como una ceremonia opcional después de que la persona ya fue salva.
    1. Pedro lo conecta con el perdón de los pecados y con el don del Espíritu Santo.
  3. Pedro no mandó una oración inventada por los hombres ni una decisión privada sin obediencia.
    1. La multitud preguntó: “¿Qué haremos?” y el apóstol dio una respuesta que podía ser entendida y obedecida.
    2. La fe bíblica recibe la gracia de Dios al rendirse a lo que Dios ha mandado.

B. La promesa es para todos los que el Señor llame por medio del evangelio.

  1. Nadie está demasiado lejos para obedecer a Cristo.
    1. Aquella multitud había participado en el rechazo de Jesús, y aun así recibió una palabra de esperanza.
  2. Los que recibieron la palabra fueron bautizados.
    1. La respuesta de fe se ve en obediencia; no queda encerrada dentro del corazón.
  3. Esta enseñanza se mantiene en armonía con el resto del libro de Hechos.
    1. En Hechos 22:16, Ananías mandó a Saulo levantarse, bautizarse y lavar sus pecados, invocando el nombre del Señor.
    2. El bautismo no borra el poder de la cruz; es el momento de obediencia que el Señor ha unido con Su promesa de perdón.

Preguntas para conversar

  1. Según el texto, ¿qué relación hay entre arrepentimiento, bautismo y el perdón de pecados?
  2. ¿Por qué no debemos sustituir la respuesta de Hechos 2:38 por una respuesta inventada por los hombres?

III. El Señor forma una iglesia dedicada a Él (vv. 42–47)

A. Los añadidos permanecían en cuatro prácticas.

  1. Perseveraban en la doctrina de los apóstoles.
    1. Una congregación sana no se gobierna por rumores, costumbres familiares ni gustos personales, sino por la enseñanza de Cristo dada por medio de los apóstoles.
  2. Perseveraban en la comunión, en el partimiento del pan y en las oraciones.
    1. La vida de la iglesia no es asistencia ocasional; es una vida compartida de adoración, cuidado y obediencia.

B. Su amor fue visible y su testimonio tuvo fruto.

  1. Cuidaban de necesidades reales con generosidad.
    1. Este texto no autoriza imponer una economía humana; revela un corazón que no es indiferente ante el hermano necesitado.
  2. Alababan a Dios y tenían favor con el pueblo.
    1. Su vida diaria estaba conectada con su fe pública.
  3. El Señor añadía cada día a los que habían de ser salvos.
    1. No son los hombres quienes deciden arbitrariamente quién pertenece a la iglesia de Cristo; el Señor añade a los que obedecen Su evangelio.
  4. La iglesia no añade a las personas mediante una votación, una tradición familiar o una ceremonia humana.
    1. El Señor añade cuando el pecador responde al evangelio que Él mismo reveló.

Preguntas para conversar

  1. ¿Qué prácticas de los versículos 42–47 deben caracterizar a una congregación hoy?
  2. ¿Cómo podemos ayudar a que los visitantes vean no solamente nuestras reuniones, sino nuestro amor por Cristo y por las almas?

Application

La iglesia no existe para proteger nuestra comodidad ni para mantener una costumbre. Existe porque Cristo derramó Su sangre por ella. Por eso debemos enseñar Su palabra, adorar con reverencia, cuidar a los hermanos y llevar el evangelio a otros.

Para el visitante, Hechos 2 responde una pregunta sencilla: “¿Cómo llego a ser parte del pueblo de Cristo?” No se trata de unirse a un club religioso. Se trata de oír el evangelio, creer en Jesús, arrepentirse y ser bautizado para el perdón de los pecados. El Señor añade a los que le obedecen.

Para los cristianos, el texto también pregunta qué clase de iglesia estamos siendo. Una congregación no se fortalece solamente porque aumenta su asistencia. Se fortalece cuando persevera en la doctrina apostólica, cuida a los hermanos, ora y deja que Cristo sea visto en su vida común.

Conclusion

  1. Pedro predicó a Cristo resucitado y Señor.
  2. Los oyentes arrepentidos obedecieron el mandamiento de ser bautizados para perdón de pecados.
  3. El Señor los añadió a un pueblo dedicado a Su enseñanza, adoración y comunión.
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