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¿Enseña la palabra griega eis que el bautismo es a causa del perdón y no para obtenerlo?

1 de agosto de 2026 · Preguntas y respuestas · Preguntas difíciles. Respuestas bíblicas.

Pregunta

Hermano Eduardo, en una conversación me dijeron algo que no supe responder. Hechos 2:38 dice «sean bautizados cada uno de ustedes… para perdón de sus pecados», pero me explicaron que la palabra griega que se traduce «para», eis, en realidad significa «a causa de». Según eso, el texto diría «bautícese porque sus pecados ya fueron perdonados», y el bautismo sería solo una señal posterior. ¿Es correcto ese argumento? ¿Enseña la palabra griega eis que el bautismo es a causa del perdón y no para obtenerlo?

Nota editorial

Esta pregunta puede haber sido editada para mayor claridad.

Respuesta corta

No. La preposición griega eis en Hechos 2:38 mira hacia adelante, hacia un fin todavía no alcanzado: «para» o «con miras a» el perdón, no «a causa de» un perdón ya recibido. La prueba más clara está dentro de la misma Biblia: en Mateo 26:28 Jesús usa exactamente la misma expresión —eis aphesin hamartion, para el perdón de los pecados— al hablar de su sangre, y nadie diría que su sangre se derramó porque los pecados ya estaban perdonados. El sentido causal de eis no está establecido en el griego del Nuevo Testamento; se propone para proteger una conclusión decidida de antemano. Aun así, la respuesta a la pregunta del bautismo no depende de una sola palabra: descansa en muchos textos que colocan el perdón en el bautismo.

El argumento merece una respuesta seria, porque quien lo presenta no siempre lo hace de mala fe. Detrás está una preocupación legítima: proteger la salvación por gracia y no convertir el bautismo en una obra que se gana el cielo. Esa preocupación es buena. Lo que falla es la solución, porque descansa sobre un uso del griego que el propio griego no sostiene.

Conviene explicar primero qué es eis sin usar la palabra griega como un arma decorativa. Eis es una preposición muy común. El léxico griego estándar organiza sus usos alrededor de la entrada, dirección, extensión hacia un límite, propósito, resultado y relación; el contexto determina el matiz concreto.1 Por eso no basta asignarle un significado fijo ni importar al griego todos los sentidos de la palabra española «para».

El argumento «a causa de» y de dónde viene

La propuesta de que eis significa «a causa de» en Hechos 2:38 no nació de la lectura del texto, sino de un compromiso previo. Si uno ya está convencido de que el perdón se recibe por completo en el momento de creer, entonces Hechos 2:38 crea un problema, porque coloca el perdón después del arrepentimiento y del bautismo. Para resolver ese problema se busca un sentido de eis que invierta el orden: «bautícese porque ya fue perdonado».

Este argumento se defendió en el terreno académico. En 1951 J. R. Mantey propuso un uso causal de eis y lo aplicó a varios textos del Nuevo Testamento.2 Ralph Marcus respondió que los ejemplos extrabíblicos ofrecidos por Mantey no convertían esa posibilidad en una probabilidad lingüística; Mantey replicó y Marcus volvió a contestar.3 El intercambio muestra que el sentido causal fue una propuesta debatida, no una regla gramatical establecida. Daniel B. Wallace, al resumir la discusión, también advierte que una lectura causal de Hechos 2:38 es difícil de defender únicamente por la evidencia lingüística.4

La prueba que zanja el asunto: Mateo 26:28

La Biblia misma ofrece un paralelo muy fuerte. En Mateo 26:28 Jesús toma la copa y dice que su sangre es derramada «para el perdón de los pecados». La construcción central, eis aphesin hamartiōn, corresponde a la de Hechos 2:38, aunque Hechos incluye el artículo antes de «pecados».5

Si se impusiera el sentido «a causa de» en Mateo 26:28, el texto diría que la sangre de Cristo fue derramada porque los pecados ya estaban perdonados. El contexto exige allí una relación prospectiva: la sangre se derrama con miras al perdón. Un paralelo no obliga mecánicamente a que dos pasajes tengan idéntico matiz, pero sí coloca sobre la lectura causal de Hechos 2:38 una carga de prueba que esa lectura no ha satisfecho.

La misma construcción en otros textos, que todos leen «hacia adelante»

Mateo 26:28 no es un caso solitario. La misma preposición, y en un caso la misma frase entera, aparece en otros lugares donde nadie propone el sentido «a causa de», ni siquiera quienes lo defienden en Hechos 2:38.

La expresión idéntica eis aphesin hamartion describe el bautismo de Juan: «un bautismo de arrepentimiento para el perdón de los pecados» (Marcos 1:4; Lucas 3:3). La NBLA, como las demás versiones, dice «para». Del mismo modo, Juan dice: «los bautizo a ustedes con agua para arrepentimiento» (Mateo 3:11); es decir, con miras al arrepentimiento, no porque ya se hubieran arrepentido. El griego usa eis en todos estos casos.

El ejemplo más revelador es Romanos 10:10, porque allí el sentido «hacia adelante» lo necesita justamente quien defiende la salvación por la sola fe: «con el corazón se cree para justicia, y con la boca se confiesa para salvación», donde el griego emplea eis en ambos casos. Nadie traduce esto «se cree a causa de la justicia que ya se tiene» ni «se confiesa porque ya se está salvo»; eso destruiría el propio texto. Todos leen: se cree con miras a la justicia, se confiesa con miras a la salvación. La fe y la confesión se dirigen hacia lo que aún no se posee.

De modo que quien lee eis como «hacia adelante» en Mateo 26:28, en Marcos 1:4, en Mateo 3:11 y en Romanos 10:10, y solo cambia el sentido a «a causa de» al llegar a Hechos 2:38, no está siguiendo la gramática. Está haciendo una excepción en el único lugar donde el sentido normal le resulta incómodo. Esa inconsistencia es la señal más clara de que el problema no está en la palabra, sino en la conclusión que se quiere evitar.

El sentido causal también rompe el arrepentimiento

Hay un detalle que suele pasarse por alto. En Hechos 2:38 la relación sintáctica entre el imperativo plural «arrepiéntanse», el imperativo singular «sea bautizado cada uno» y la frase «para perdón de sus pecados» se discute. No debe afirmarse que la preposición gobierna gramaticalmente dos verbos como si el asunto fuera indiscutible. Sin embargo, la oración presenta arrepentimiento y bautismo juntos como la respuesta de los oyentes a la predicación de Pedro.6

La lectura causal intenta separar «para perdón» del bautismo o convertir la frase en una referencia retrospectiva. Pero el contexto no anuncia a la multitud que ya ha sido perdonada: sus oyentes están «compungidos de corazón» y preguntan qué deben hacer; Pedro les manda arrepentirse y bautizarse, y luego Lucas dice que quienes recibieron la palabra fueron bautizados (Hechos 2:37-41). La lectura prospectiva explica el movimiento del relato sin introducir una excepción léxica discutida.7

«¿Y Mateo 12:41, donde Nínive se arrepintió eis la predicación de Jonás?»

Este es el ejemplo que se ofrece para probar el sentido causal, y hay que tratarlo con justicia. Mateo 12:41 dice, en griego, que los de Nínive se arrepintieron eis la predicación de Jonás; la NBLA lo traduce «se arrepintieron con la predicación de Jonás». Se argumenta que aquí eis significa «a causa de»: se arrepintieron por causa de la predicación.

Pero la frase se entiende bien sin forzar nada: se arrepintieron «ante» o «en respuesta a» o «con referencia a» la predicación de Jonás. La predicación fue el objeto hacia el cual se dirigió su respuesta, no una causa que actuó por sí sola; muchos oyeron la misma predicación y no se arrepintieron. Aun si alguien insistiera en leerlo como causal, sería un caso aislado y discutido, y un caso aislado no puede derribar el sentido normal de la palabra ni, mucho menos, el paralelo exacto de Mateo 26:28. En la interpretación seria, lo claro gobierna sobre lo dudoso, no al revés.

Textos bíblicos principales

PasajeObservaciónFunción en la respuesta
Hechos 2:38«…para perdón de sus pecados» (gr. eis).El texto en disputa; eis mira hacia el perdón.
Mateo 26:28La sangre de Cristo «para el perdón de los pecados» (gr. eis).Misma frase griega que Hechos 2:38; el sentido solo puede ser hacia adelante.
Marcos 1:4; Lucas 3:3«Bautismo de arrepentimiento para el perdón de los pecados» (gr. eis).Frase griega idéntica que todos traducen «para».
Romanos 10:10Se cree «para justicia» y se confiesa «para salvación» (gr. eis).El sentido «hacia adelante» lo necesita el mismo que niega Hechos 2:38.
Mateo 12:41Nínive se arrepintió «con la predicación» de Jonás (gr. eis).El supuesto ejemplo causal; la NBLA no lo traduce «a causa de».
Hechos 22:16«Bautízate, y lava tus pecados».Confirma que el perdón se recibe en el bautismo.
Romanos 6:3-4Sepultados y resucitados con Cristo en el bautismo.El sentido del bautismo no descansa en una sola palabra.

Objeción más fuerte: «Pero eis a veces sí puede significar a causa de»

La forma más honesta de la objeción admite que eis normalmente mira hacia adelante, pero insiste en que existen usos donde equivale a «a causa de», y pide el beneficio de la duda para Hechos 2:38.

La respuesta tiene dos partes. Primero, ese uso causal no está firmemente establecido; es justamente lo que el intercambio entre Mantey y Marcus dejó sin demostrar. Una posibilidad discutida no basta para fijar el sentido de un texto. Segundo, en la interpretación bíblica el contexto decide, no una lista aislada de sentidos posibles. Hechos 2 presenta una multitud que reconoce su culpa, pregunta qué debe hacer y recibe una respuesta que conduce al perdón. La lectura «con miras al perdón» explica ese movimiento de manera más natural.8

«Entonces todo depende de una palabra griega»

Al contrario, y conviene decirlo con claridad para que nadie ponga demasiado peso sobre eis. Aunque Hechos 2:38 no existiera, la enseñanza seguiría en pie. A Saulo, que ya creía, se le dijo «bautízate, y lava tus pecados» (Hechos 22:16). Pablo describe el bautismo como morir y resucitar con Cristo (Romanos 6:3-4). Pedro dice que «el bautismo ahora los salva» (1 Pedro 3:21). El argumento del eis intenta desactivar un versículo, pero deja intactos todos los demás. La respuesta cristiana no cuelga de una preposición; descansa en el testimonio unido del Nuevo Testamento.

Aplicación pastoral

Para quien recibió este argumento y se quedó sin respuesta, lo primero es un alivio: no le engañaron con mala intención necesariamente, pero sí le entregaron un dato frágil como si fuera firme. No hace falta saber griego para responder; basta con abrir Mateo 26:28 junto a Hechos 2:38 y leer la misma frase en las dos. Cualquier persona puede verlo.

Y conviene cuidar el tono. La meta no es ganar una discusión sobre una palabra, sino ayudar a alguien a ver dónde coloca Dios el perdón. Si la conversación se convierte en un duelo de erudición, se pierde a la persona. Mejor mostrar el texto con sencillez y dejar que hable.

Conclusión

La palabra eis en Hechos 2:38 no significa «a causa de». Su sentido normal es hacia adelante, hacia un fin todavía no alcanzado, y la misma frase en Mateo 26:28 lo confirma de manera que no admite otra lectura: como la sangre de Cristo fue derramada para el perdón, así el arrepentimiento y el bautismo se dirigen al perdón. El sentido causal es una propuesta discutida que se invoca para sostener una conclusión previa, y ni siquiera resiste su propia aplicación al arrepentimiento en el mismo versículo. Pero la enseñanza no depende de esa palabra. Todo el Nuevo Testamento coloca el perdón en el bautismo, y ningún argumento sobre una preposición cambia ese testimonio.

Fuentes bíblicas para revisión

  • Hechos 2:38
  • Mateo 26:28
  • Marcos 1:4; Lucas 3:3
  • Mateo 3:11
  • Mateo 12:41
  • Romanos 10:10
  • Hechos 22:16
  • Romanos 6:3-4
  • 1 Pedro 3:21

Obras citadas

Citas bíblicas de la Nueva Biblia de las Américas® (NBLA®), Copyright © 2005 by The Lockman Foundation. Used by permission. www.NuevaBiblia.com


  1. Walter Bauer et al., A Greek-English Lexicon of the New Testament and Other Early Christian Literature, 3.ª ed., rev. y ed. Frederick William Danker (Chicago: University of Chicago Press, 2000), s.v. “εἰς”. 

  2. J. R. Mantey, “The Causal Use of Eis in the New Testament,” Journal of Biblical Literature 70, no. 1 (1951): 45–48, https://doi.org/10.2307/3262042

  3. Ralph Marcus, “On Causal EIS,” Journal of Biblical Literature 70, no. 2 (1951): 129–30, https://doi.org/10.2307/3261824; J. R. Mantey, “On Causal Eis Again,” Journal of Biblical Literature 70, no. 4 (1951): 309–11, https://doi.org/10.2307/3261594; Ralph Marcus, “The Elusive Causal EIS,” Journal of Biblical Literature 71, no. 1 (1952): 43–44, https://doi.org/10.2307/3261847

  4. Daniel B. Wallace, Greek Grammar Beyond the Basics: An Exegetical Syntax of the New Testament (Grand Rapids, MI: Zondervan, 1996), 369–70. 

  5. Barbara Aland et al., eds., Novum Testamentum Graece, 28.ª ed. rev. (Stuttgart: Deutsche Bibelgesellschaft, 2012), Mateo 26:28 y Hechos 2:38. 

  6. Wallace, Greek Grammar Beyond the Basics, 369–71. 

  7. David G. Peterson, The Acts of the Apostles, Pillar New Testament Commentary (Grand Rapids, MI: Eerdmans, 2009), comentario a Hechos 2:37–41. 

  8. Peterson, Acts of the Apostles, comentario a Hechos 2:38. 

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