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Delante del trono, por fin

18 de octubre de 2026 · Sermón · El Cordero reina

Texto: Apocalipsis 7:9–17
Serie: El Cordero reina
Fecha: Sin programar
Predicador: Ed Rangel
Lugar: Chile
Versión bíblica: Nueva Biblia de las Américas (NBLA)
Tipo de sermón: Expositivo
Estado: No predicado

Tesis

El Cordero salva a un pueblo de todas las naciones, lo sostiene durante la tribulación y finalmente lo conduce a la presencia de Dios donde todo sufrimiento termina.

Apertura

Apocalipsis 6 termina preguntando quién podrá sostenerse cuando llegue la ira del Cordero. El capítulo 7 responde mostrando una multitud en pie delante del trono.

Sus vestiduras son blancas, pero no porque nunca hayan pecado. Fueron lavadas en la sangre del Cordero. Llegaron desde la tribulación, y ahora el Cordero que murió por ellos los pastorea.

Introducción

  1. La multitud no puede ser contada y procede de toda nación, tribu, pueblo y lengua.
  2. Su salvación pertenece a Dios y al Cordero, no a su fuerza ni a su origen.
  3. Las vestiduras lavadas hablan de perdón recibido mediante la sangre de Cristo.
  4. El futuro de los fieles incluye servicio, presencia, provisión y el fin de toda lágrima.

Texto bíblico completo, Apocalipsis 7:9–17

9. Después de esto miré, y vi una gran multitud, que nadie podía contar, de todas las naciones, tribus, pueblos, y lenguas, de pie delante del trono y delante del Cordero, vestidos con vestiduras blancas y con palmas en las manos.

10. Clamaban a gran voz: «La salvación pertenece a nuestro Dios que está sentado en el trono, y al Cordero».

11. Todos los ángeles estaban de pie alrededor del trono y alrededor de los ancianos y de los cuatro seres vivientes. Estos cayeron sobre sus rostros delante del trono y adoraron a Dios,

12. diciendo: «¡Amén! La bendición, la gloria, la sabiduría, la acción de gracias, el honor, el poder y la fortaleza, sean a nuestro Dios por los siglos de los siglos. Amén».

13. Uno de los ancianos habló diciéndome: «Estos que están vestidos con vestiduras blancas, ¿quiénes son y de dónde han venido?».

14. Y le respondí: «Señor mío, usted lo sabe». Y él me dijo: «Estos son los que vienen de la gran tribulación, y han lavado sus vestiduras y las han emblanquecido en la sangre del Cordero.

15. Por eso están delante del trono de Dios, y le sirven día y noche en Su templo; y Aquel que está sentado en el trono extenderá Su tabernáculo sobre ellos.

16. Ya no tendrán hambre ni sed, ni el sol les hará daño, ni ningún calor abrasador,

17. pues el Cordero que está en medio del trono los pastoreará y los guiará a manantiales de aguas de vida, y Dios enjugará toda lágrima de sus ojos».

I. LA SALVACIÓN REÚNE A UN PUEBLO DE TODAS LAS NACIONES (vv. 9–12)

A. La multitud es innumerable y permanece en pie.

  1. Ninguna nación, tribu, pueblo o lengua tiene el derecho exclusivo sobre el evangelio.
  2. Las diferencias humanas no desaparecen de la visión, pero ya no dividen la adoración.
  3. Las palmas y las vestiduras muestran una multitud recibida y victoriosa delante del trono.

B. Toda la gloria pertenece a Dios y al Cordero.

  1. La multitud no atribuye su salvación a sufrimiento, mérito o nacionalidad.
  2. Dios diseñó la salvación y el Cordero pagó su precio con Su sangre.
  3. Los ángeles responden adorando al Dios que salva y merece honor para siempre.

II. LOS REDIMIDOS LLEGAN DESDE LA TRIBULACIÓN (vv. 13–14)

A. Su presencia delante del trono no significa que evitaron todo sufrimiento.

  1. El anciano dice que vienen de la gran tribulación.
  2. La visión fue dada a iglesias que ya conocían presión, pérdida y muerte.
  3. Dios no prometió sacar a la iglesia del mundo antes de cada prueba, sino guardarla como Su pueblo fiel.

B. Sus vestiduras fueron lavadas en la sangre del Cordero.

  1. La imagen une lo que humanamente parece imposible, porque la sangre deja las vestiduras blancas.
  2. El sacrificio de Jesús limpia el pecado de quienes acuden a Él con fe obediente.
  3. La multitud no se presenta ante Dios con una justicia producida por orgullo humano, sino perdonada por la sangre del Cordero.

III. EL CORDERO CONDUCE A SU PUEBLO HASTA EL FIN DEL DOLOR (vv. 15–17)

A. La presencia de Dios reemplaza toda amenaza.

  1. Los redimidos sirven delante del trono y Dios extiende Su tabernáculo sobre ellos.
  2. El hambre, la sed y el calor que antes amenazaron su vida ya no pueden dañarlos.
  3. La salvación final no es una vida distante de Dios, sino una vida enteramente bajo Su presencia.

B. El Cordero se convierte en Pastor.

  1. El que derramó Su sangre guía ahora a Su pueblo a manantiales de agua de vida.
  2. El Pastor no perdió a quienes atravesaron la tribulación confiando en Él.
  3. Dios mismo enjuga cada lágrima, y ninguna causa de dolor puede regresar para producir otra.
  4. La promesa fortalece la perseverancia presente porque muestra dónde termina el camino del cristiano fiel.

Preguntas anticipadas

¿La gran tribulación debe limitarse a siete años futuros?

El pasaje identifica a los redimidos por su relación con el Cordero y por haber atravesado sufrimiento, pero no fija aquí una duración de siete años. Juan mismo se presenta como compañero en la tribulación. La iglesia puede esperar aflicción y perseverar sin construir un período separado que este texto no establece.

¿La multitud y el grupo visto anteriormente tienen que ser dos pueblos distintos de Dios?

La visión culmina con una multitud de todas las naciones delante del mismo trono y del mismo Cordero. El texto destaca unidad en la salvación, la adoración y el pastoreo del Cordero. No exige dos planes de redención ni dos centros de pacto separados.

¿Lavar las vestiduras en sangre describe una obra meritoria de los creyentes?

La imagen atribuye la blancura a la sangre del Cordero, no al mérito de quienes llevan las vestiduras. Los redimidos respondieron con fidelidad, pero la base de su limpieza es el sacrificio de Cristo. Su servicio delante del trono es fruto de la salvación recibida.

Aplicación

La iglesia debe anunciar el evangelio sin convertir cultura, nacionalidad o preferencia en puerta de entrada. El Cordero compró personas de todos los pueblos, y todos comparecen delante del mismo trono por la misma sangre.

El cristiano que atraviesa aflicción no debe concluir que el Pastor lo abandonó. Apocalipsis muestra la llegada antes de que nosotros podamos verla. El hambre, el cansancio y las lágrimas tienen límite. La presencia de Dios no lo tiene.

Conclusión

  1. La multitud innumerable responde quién podrá estar de pie.
  2. Su salvación pertenece a Dios y al Cordero.
  3. Sus vestiduras fueron lavadas en la sangre de Cristo.
  4. El Cordero los pastorea hasta que Dios seca toda lágrima.

Invitación

La sangre de Jesús puede lavar el pecado y dar un lugar entre Su pueblo. Oye el evangelio, cree en Cristo, arrepiéntete, confiesa Su nombre y sé bautizado para el perdón de tus pecados. El cristiano cansado debe permanecer fiel, porque el Pastor todavía guía hacia el agua de vida.


Las citas bíblicas son de la Nueva Biblia de las Américas® (NBLA®), Copyright © 2005 por The Lockman Foundation. Usadas con permiso. Todos los derechos reservados.

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