La voz detrás de ti
Texto: Apocalipsis 1:9–20
Serie: El Cordero reina
Fecha: Sin programar
Predicador: Ed Rangel
Lugar: Chile
Versión bíblica: Nueva Biblia de las Américas (NBLA)
Tipo de sermón: Expositivo
Estado: No predicado
Tesis
La iglesia puede perseverar en medio de la tribulación porque Jesucristo vive, camina entre Su pueblo y tiene autoridad sobre la muerte.
Apertura
Juan estaba desterrado en una isla, separado de las congregaciones que amaba y castigado por predicar la palabra de Dios. Roma podía decidir dónde vivía, pero no podía silenciar la voz que habló detrás de él.
Cuando Juan se volvió, no vio a un Cristo débil ni derrotado. Vio al Hijo del Hombre con ojos como fuego, una voz como muchas aguas y las llaves de la muerte en Su mano. La iglesia perseguida necesitaba ver a Jesús como realmente es.
Introducción
- Juan se presenta como hermano y compañero en la tribulación, el reino y la perseverancia en Jesús.
- La visión llegó mientras sufría por la palabra de Dios y el testimonio de Cristo.
- Jesús apareció en medio de los candelabros, que representan a Sus iglesias.
- El Señor resucitado respondió al temor de Juan mostrando quién es y lo que gobierna.
Texto bíblico completo, Apocalipsis 1:9–20
9. Yo, Juan, hermano de ustedes y compañero en la tribulación, en el reino y en la perseverancia en Jesús, me encontraba en la isla llamada Patmos, por causa de la palabra de Dios y del testimonio de Jesús.
10. Estaba yo en el Espíritu en el día del Señor, y oí detrás de mí una gran voz, como sonido de trompeta,
11. que decía: «Escribe en un libro lo que ves, y envíalo a las siete iglesias: a Éfeso, Esmirna, Pérgamo, Tiatira, Sardis, Filadelfia y Laodicea».
12. Entonces me volví para ver de quién era la voz que hablaba conmigo, y al volverme, vi siete candelabros de oro.
13. En medio de los candelabros, vi a uno semejante al Hijo del Hombre, vestido con una túnica que le llegaba hasta los pies y ceñido por el pecho con un cinto de oro.
14. Su cabeza y Sus cabellos eran blancos como la blanca lana, como la nieve. Sus ojos eran como una llama de fuego.
15. Sus pies se parecían al bronce bruñido cuando se le ha hecho refulgir en el horno, y Su voz como el ruido de muchas aguas.
16. En Su mano derecha tenía siete estrellas, y de Su boca salía una espada aguda de dos filos. Su rostro era como el sol cuando brilla con toda su fuerza.
17. Cuando lo vi, caí como muerto a Sus pies. Y Él puso Su mano derecha sobre mí, diciendo: «No temas, Yo soy el Primero y el Último,
18. y el que vive, y estuve muerto. Pero ahora estoy vivo por los siglos de los siglos, y tengo las llaves de la muerte y del Hades.
19. Escribe, pues, las cosas que has visto, y las que son, y las que han de suceder después de estas.
20. En cuanto al misterio de las siete estrellas que viste en Mi mano derecha y de los siete candelabros de oro: las siete estrellas son los ángeles de las siete iglesias, y los siete candelabros son las siete iglesias.
I. JUAN SUFRÍA, PERO YA PARTICIPABA EN EL REINO (vv. 9–11)
A. La tribulación no significaba que Cristo hubiera perdido Su reino.
- Juan unió en Jesús la tribulación, el reino y la perseverancia.
- Los cristianos sufrían bajo poderes humanos mientras pertenecían al reino presente de Cristo.
- Patmos limitaba el movimiento de Juan, pero no cancelaba su servicio ni la palabra de Dios.
B. El Señor habló a las iglesias desde el lugar del sufrimiento de Juan.
- La voz ordenó escribir lo que Juan vería y enviarlo a congregaciones reales de Asia.
- Cristo conocía la situación de cada iglesia y no había abandonado a ninguna a la presión del imperio.
- La perseverancia cristiana nace de escuchar al Rey que gobierna aun cuando la oposición parece fuerte.
II. CRISTO CAMINA EN MEDIO DE SUS IGLESIAS (vv. 12–16)
A. Juan vio al Hijo del Hombre entre los candelabros.
- El versículo 20 identifica los candelabros como las siete iglesias.
- Jesús no observaba a Su pueblo desde una distancia indiferente, sino que estaba en medio de él.
- Una congregación puede sentirse pequeña o amenazada, pero permanece delante del Señor que la conoce.
B. La visión muestra autoridad, pureza y poder para juzgar.
- Sus ojos como fuego expresan una mirada ante la cual nada queda escondido.
- Su voz como muchas aguas no puede ser reducida al ruido de los gobernantes humanos.
- La espada que sale de Su boca muestra que Su palabra juzga con autoridad.
- Su rostro como el sol revela una gloria que ninguna fuerza terrenal puede igualar.
III. EL SEÑOR RESUCITADO TIENE LAS LLAVES (vv. 17–20)
A. La gloria de Cristo derribó a Juan, y la mano de Cristo lo sostuvo.
- Juan cayó como muerto a Sus pies porque la familiaridad anterior no había reducido la majestad de Jesús.
- La misma mano que sostiene las estrellas se posó sobre Juan con las palabras «No temas».
- El temor reverente y el consuelo cristiano nacen de la misma persona, el Señor santo que cuida a los Suyos.
B. Jesús estuvo muerto y ahora vive para siempre.
- La cruz no fue escondida por la visión gloriosa, porque Jesús mismo dijo que estuvo muerto.
- Su resurrección fue una victoria permanente, y la muerte nunca volverá a dominarlo.
- Las llaves de la muerte y del Hades pertenecen a Cristo, no a Roma, al perseguidor ni al sepulcro.
- Quien muere fiel a Jesús permanece bajo la autoridad del Señor que puede levantar a los muertos.
Preguntas anticipadas
¿La tribulación pertenece solamente a una generación futura?
Juan se presenta como compañero de las iglesias en la tribulación, el reino y la perseverancia. La iglesia del primer siglo ya sufría por el testimonio de Jesús. El pasaje permite esperar oposición hasta el regreso de Cristo, pero no permite sacar la tribulación de la experiencia presente de la iglesia para encerrarla en un período futuro separado.
¿La descripción del Hijo del Hombre debe dibujarse de manera completamente literal?
Juan comunica realidades verdaderas mediante imágenes proféticas. Los ojos como llama hablan de Su conocimiento penetrante, la espada que sale de Su boca expresa la autoridad de Su palabra y las estrellas reciben su interpretación dentro del mismo pasaje. Una lectura fiel toma en serio lo que las figuras revelan sin convertir cada detalle en anatomía física.
¿La presencia de Cristo entre los candeleros promete que la iglesia evitará el sufrimiento?
La visión fue dada a iglesias que ya conocían presión y persecución. Cristo no promete ausencia de dolor, sino Su presencia, autoridad y victoria sobre la muerte. La esperanza de la iglesia no consiste en escapar de toda prueba, sino en pertenecer al Viviente que tiene las llaves de la muerte y del Hades.
Aplicación
La presión puede hacer que una congregación mida su futuro por sus recursos, su tamaño o la actitud de la cultura. Apocalipsis 1 dirige la mirada hacia Cristo. Él está en medio de Sus iglesias, conoce lo que ocurre dentro de ellas y habla con autoridad. Por eso la iglesia debe escuchar Su palabra, abandonar lo que Él condena y perseverar en lo que Él manda.
El cristiano que teme sufrir o morir puede descansar en una verdad que ningún perseguidor puede cambiar. Jesús estuvo muerto y ahora vive para siempre. La muerte puede tocar el cuerpo, pero sus llaves están en manos de Cristo.
Conclusión
- Juan estaba en Patmos, pero seguía siendo compañero en el reino de Jesús.
- Las iglesias enfrentaban tribulación, pero Cristo caminaba en medio de ellas.
- Juan cayó con temor, pero el Señor resucitado puso Su mano sobre él.
- La iglesia puede perseverar porque las llaves de la muerte pertenecen a Jesús.
Invitación
El Cristo glorioso de Apocalipsis es el mismo Jesús que murió por nuestros pecados y resucitó. Quien oye Su palabra debe creer en Él, arrepentirse, confesar Su nombre y ser bautizado para el perdón de los pecados. El cristiano que se ha rendido al temor debe volver a escuchar Su voz y permanecer fiel bajo Su mano.
Las citas bíblicas son de la Nueva Biblia de las Américas® (NBLA®), Copyright © 2005 por The Lockman Foundation. Usadas con permiso. Todos los derechos reservados.
