Yo hago nuevas todas las cosas
Texto: Apocalipsis 21:1–8
Serie: El Cordero reina
Fecha: Sin programar
Predicador: Ed Rangel
Lugar: Chile
Versión bíblica: Nueva Biblia de las Américas (NBLA)
Tipo de sermón: Expositivo
Estado: No predicado
Tesis
Dios llevará la historia a una nueva creación donde habitará con Su pueblo, quitará para siempre el dolor y excluirá todo mal que no haya sido perdonado y abandonado.
Apertura
Muchos cambios solamente mueven el dolor de un lugar a otro. Un nuevo gobierno no elimina la muerte, una nueva casa no sana toda herida y un nuevo año no limpia el pecado. Cuando Dios dice «Yo hago nuevas todas las cosas», promete algo que ninguna reforma humana puede producir.
La nueva creación no es una versión más cómoda del mundo presente. La muerte desaparece, el dolor termina y Dios habita con Su pueblo. Pero la misma voz que promete agua de vida advierte acerca de la muerte segunda.
Introducción
- Apocalipsis 20 termina con el juicio final delante del gran trono blanco.
- Juan ve después un cielo nuevo, una tierra nueva y la ciudad santa que desciende de Dios.
- La esperanza central consiste en que Dios habitará para siempre con Su pueblo.
- La promesa de herencia para el vencedor permanece junto a la advertencia para quien persiste en rebelión.
Texto bíblico completo, Apocalipsis 21:1–8
1. Entonces vi un cielo nuevo y una tierra nueva, porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existe.
2. Y vi la ciudad santa, la nueva Jerusalén, que descendía del cielo, de Dios, preparada como una novia ataviada para su esposo.
3. Entonces oí una gran voz que decía desde el trono: «El tabernáculo de Dios está entre los hombres, y Él habitará entre ellos y ellos serán Su pueblo, y Dios mismo estará entre ellos.
4. Él enjugará toda lágrima de sus ojos, y ya no habrá muerte, ni habrá más duelo, ni clamor, ni dolor, porque las primeras cosas han pasado».
5. El que está sentado en el trono dijo: «Yo hago nuevas todas las cosas». Y añadió: «Escribe, porque estas palabras son fieles y verdaderas».
6. También me dijo: «Hecho está. Yo soy el Alfa y la Omega, el Principio y el Fin. Al que tiene sed, Yo le daré gratuitamente de la fuente del agua de la vida.
7. El vencedor heredará estas cosas, y Yo seré su Dios y él será Mi hijo.
8. Pero los cobardes, incrédulos, abominables, asesinos, inmorales, hechiceros, idólatras, y todos los mentirosos tendrán su herencia en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda».
I. DIOS PREPARA UNA CREACIÓN DONDE HABITA CON SU PUEBLO (vv. 1–3)
A. El orden presente no continuará para siempre.
- Juan ve un cielo nuevo y una tierra nueva porque las primeras cosas pasaron.
- La esperanza cristiana no consiste en escapar eternamente de la creación, sino en la obra renovadora de Dios.
- La ciudad desciende del cielo porque el futuro no es una construcción humana que sube hacia Dios.
B. La presencia de Dios ocupa el centro de la promesa.
- La ciudad aparece preparada como una novia para su esposo.
- La voz del trono declara que Dios habitará entre los hombres y ellos serán Su pueblo.
- Toda bendición futura nace de una comunión sin pecado ni separación.
II. DIOS QUITARÁ TODO LO QUE AHORA HACE LLORAR A SU PUEBLO (vv. 4–6)
A. La muerte y sus obras dejarán de existir.
- Dios mismo enjugará toda lágrima de los ojos de Su pueblo.
- Ya no habrá muerte, duelo, clamor ni dolor.
- La promesa no trata el sufrimiento como algo pequeño, porque nombra lo que ha herido a la humanidad y anuncia su fin.
B. El Dios eterno garantiza la promesa.
- El que está sentado en el trono declara que hace nuevas todas las cosas.
- Sus palabras son fieles y verdaderas, y por eso la esperanza no depende de una emoción optimista.
- El Alfa y la Omega gobierna el principio y el fin de la historia.
- Él ofrece gratuitamente agua de vida al sediento porque la vida eterna procede de Su gracia.
III. LA HERENCIA TIENE UNA PROMESA Y UNA ADVERTENCIA (vv. 7–8)
A. El vencedor recibe la herencia como hijo.
- Vencer en Apocalipsis significa permanecer fiel al Cordero frente a engaño, presión y sufrimiento.
- La herencia no se compra mediante mérito, pero tampoco se promete a una fe que abandona a Cristo.
- Dios será el Dios del vencedor y lo recibirá como hijo.
B. La rebelión sin arrepentimiento termina en la muerte segunda.
- El versículo 8 nombra cobardía, incredulidad, violencia, inmoralidad, hechicería, idolatría y mentira.
- La gracia ofrece perdón al pecador arrepentido, pero no convierte el pecado protegido en parte de la ciudad santa.
- Quien prefiere la rebelión a Dios recibe una herencia distinta, el lago de fuego.
- La esperanza cristiana consuela al fiel y llama al pecador a responder mientras hay tiempo.
Preguntas anticipadas
¿La nueva creación será solamente una existencia espiritual sin cuerpo ni mundo creado?
Juan ve cielo nuevo, tierra nueva, ciudad, pueblo y la morada de Dios con la humanidad. La esperanza bíblica no reduce la salvación a almas que escapan para siempre de la creación. Dios lleva Su propósito a una creación renovada donde la muerte y el dolor ya no gobiernan.
¿La nueva Jerusalén es únicamente una ciudad material separada del pueblo redimido?
La ciudad desciende preparada como una novia. La imagen une lugar, pueblo y comunión con Dios. Sus detalles deben leerse como una revelación de la santidad, seguridad y gloria de la morada final, no como material para calcular bienes raíces celestiales.
¿La promesa «Yo hago nuevas todas las cosas» significa que todos serán salvos sin arrepentimiento?
El mismo pasaje ofrece gratuitamente el agua de vida y también nombra a quienes permanecen fuera por su rebelión. La gracia es gratuita, pero no convierte la incredulidad en seguridad. La invitación llama al sediento a venir y al pecador a abandonar aquello que Dios juzga.
¿Este pasaje permite fechar el fin a partir de guerras, desastres o cambios políticos?
La visión garantiza el resultado final sin entregar una fecha. Su propósito es formar fidelidad, esperanza y santidad mientras esperamos. Quien transforma la promesa en un cálculo desplaza la certeza que Dios sí dio por una fecha que no reveló.
Aplicación
El cristiano puede llorar sin desesperar. Dios no promete que cada lágrima terminará durante esta vida, pero ha prometido un día en que Él mismo la secará y su causa nunca volverá. Esa esperanza permite soportar la pérdida sin negar su dolor.
La promesa también exige santidad. Nadie debe hablar de la nueva Jerusalén mientras abraza lo que Dios excluye de ella. El agua de vida se ofrece gratuitamente, y debe recibirse mediante una fe que se arrepiente y permanece con Cristo.
Conclusión
- El orden presente pasará y Dios hará nuevas todas las cosas.
- Dios habitará con Su pueblo y quitará para siempre la muerte y el dolor.
- El sediento recibe gratuitamente el agua de vida.
- El vencedor hereda como hijo, mientras la rebelión sin arrepentimiento termina en la muerte segunda.
Invitación
Jesucristo murió y resucitó para abrir el camino a la vida. Si tienes sed, responde a Su evangelio. Cree en Él, arrepiéntete, confiesa Su nombre y sé bautizado para el perdón de tus pecados. Si eres cristiano, permanece fiel y abandona cualquier pecado que compita con la herencia que Dios ha prometido.
Las citas bíblicas son de la Nueva Biblia de las Américas® (NBLA®), Copyright © 2005 por The Lockman Foundation. Usadas con permiso. Todos los derechos reservados.
